La Justicia de Estados Unidos acusó hoy a cuatro policías de la muerte a tiros en 2020 de la afroestadounidense Breonna Taylor en su apartamento de Louisville, en el este del país, cuyo caso se convirtió en un ícono para el movimiento Black Lives Matter.

Ellos "sabían que podría crear una situación peligrosa y afirmamos que estos actos ilegales provocaron la muerte de Taylor", explicó el secretario del Departamento de Justicia, Merrick Garland.

De acuerdo con Garland, se acusa a los policías de delitos contra los derechos civiles, abuso de la fuerza y obstrucción.

La Justicia local solo había acusado a uno de los agentes y no por la muerte de la joven sino por haber "puesto en peligro" a su vecino por disparar a través de un tabique. 

Este policía, Brett Hankison, fue absuelto en marzo pasado, lo que provocó la ira de los activistas antirracismo.

La Justicia federal, que realizó una investigación paralela, lo acusó de "uso excesivo de la fuerza", explicó Garland en conferencia de prensa, informó la agencia de noticias AFP.

También acusó a tres de sus excolegas de mentir sobre la orden de allanamiento que desató la tragedia. 

"Los acusados sabían que la declaración jurada en apoyo a ese mandato contenía información falsa y engañosa y que se omitió otra importante", explicó Garland. 

Los tres agentes, que no participaron en la redada, "tomaron medidas para encubrir su conducta ilegal" y mintieron al FBI, según Garland, también fiscal general. 

El asesinato ocurrió el 13 de marzo de 2020, cuando tres policías irrumpieron en la casa Taylor, una cuidadora de 26 años, en medio de la noche como parte de una investigación de tráfico de drogas contra su exnovio.

Su nueva pareja, Kenneth Walker, creyó que eran ladrones y disparó con un arma que poseía legalmente.

La policía respondió y Taylor recibió alrededor de 20 balas. 

Los agentes tenían un mandato llamado "no knock" (sin llamar), que les autorizaba a derribar la puerta sin previo aviso, no obstante aseguran que aún así anunciaron su presencia pero Walker lo niega.

La muerte de Taylor no llamó mucho la atención al principio, pero su caso salió a relucir durante las manifestaciones multitudinarias contra el racismo que sacudieron Estados Unidos tras la muerte de George Floyd, un hombre negro de 40 años asfixiado por un policía blanco en Minneapolis, en mayo de 2020.

Las protestas estremecieron Louisville, la ciudad más grande de Kentucky, en septiembre de 2020, cuando los fiscales renunciaron a procesar a los otros policías involucrados en la tragedia y solo retuvieron un cargo contra Hankison. (Télam)