El exlíder de extrema derecha de Austria Heinz-Christian Strache fue condenado hoy por el tribunal de Viena a 15 meses de prisión condicional, con pena en suspenso, en un caso de corrupción vinculado al escándalo conocido como Ibizagate.

Strache, quien rechaza las acusaciones, fue condenado por haber favorecido a una clínica privada a cambio de 10.000 euros para su partido y unas vacaciones en Grecia.

"La cronología de los hechos no deja lugar a dudas", dijo la jueza Claudia Moravec-Loidolt, después del juicio.

"Los beneficios recibidos son irrefutables", argumentó un poco antes el fiscal Bernhard Weratschnig, bajo la atenta mirada del acusado, de 52 años, vestido de traje oscuro y corbata bordó.

"Cada euro es un euro de más", dijo la magistrada, y enfatizó que los titulares de cargos públicos deben estar por encima de toda sospecha, informó la agencia de noticias AFP.

Durante los debates, que tuvieron lugar durante cuatro días a principios de julio y se reanudaron esta semana, Strache negó sistemáticamente cualquier irregularidad. "Nunca he recibido favores en mi vida, actué por convicción", sostuvo.

El expresidente del poderoso Partido de la Libertad (FPÖ) y vicecanciller del Gobierno austriaco vio cambiar su destino en mayo de 2019 cuando se filtró a la prensa un video filmado dos años antes en Ibiza, España, donde Strache aparecía ofreciéndole contratos públicos a una mujer que se hace pasar por la sobrina de un oligarca ruso, a cambio de apoyo electoral.

El video, que fue grabado con una cámara oculta, provocó una crisis política, el fin de la alianza entre el FPÖ y el partido conservador del canciller Sebastian Kurz y elecciones legislativas anticipadas.

En el frente legal, el episodio condujo al inicio de investigaciones exhaustivas contra varios funcionarios influyentes.

En ese contexto, le confiscaron el teléfono celular a Strache y los investigadores descubrieron mensajes de texto comprometedores.

Según la fiscalía, Strache intervino para modificar la ley, con el propósito de que una clínica privada estuviera adscrita a la seguridad social. La legislación finalmente se modificó una vez que la extrema derecha llegó al poder, permitiendo que el establecimiento se beneficie de fondos públicos.

A cambio, el jefe de esta clínica, Walter Grubmuller, invitó al político a Grecia y pagó los 10.000 euros a su partido. Grubmuller también fue condenado hoy a 12 meses de cárcel, con pena en suspenso.

Durante el juicio, salió a la luz una segunda donación al FPÖ por un monto de 2.000 euros.

Strache niega haber viajado a la isla griega de Corfú tras convertirse en vicecanciller y asegura que no tenía conocimiento previo del pago de tales sumas.

Desde su estruendosa renuncia a raíz del escándalo, otras revelaciones han llegado a abrumar al exnúmero dos del Gobierno.

Strache es acusado de haber malversado más de medio millón de euros de los fondos del FPÖ para financiar su lujoso estilo de vida durante sus 14 años al frente del partido.

La agrupación política, minada por las divisiones, cayó del 26% en las urnas en 2017 a solo el 16% en 2019.

Por su parte, el canciller Kurz, que durante mucho tiempo se mantuvo por encima del asunto y que forjó una alianza con los Verdes, también está siendo investigado por sospecha de falso testimonio ante una comisión parlamentaria de investigación por hechos de corrupción creada a raíz del Ibizagate.

El joven dirigente, de 35 años, rechazó cualquier mala conducta y se negó a renunciar, incluso si es inculpado. (Télam)