El primer ministro británico, Boris Johnson, enfrentó hoy renovados cuestionamientos de diputados de su Partido Conservador y de la oposición tras respaldar la idea de un certificado sanitario para que personas vacunadas contra el coronavirus o que no tienen la enfermedad puedan ingresar a eventos masivos y otros lugares cerrados en Inglaterra.

Los opositores Partido Laborista y Liberales Demócratas se oponen al uso de ese certificado a nivel nacional, mientras que un grupo de diputados conservadores también mostró su descontento.

El Gobierno está estudiando cómo permitir que las personas demuestren más fácilmente si han sido vacunadas, dieron negativo recientemente en una prueba de coronavirus o tienen inmunidad natural después de haber estado enfermas.

Johnson dijo ayer a periodistas que aún no se tomó una decisión final al respecto, pero que el certificado sanitario podría servir para que esas personas asistan a eventos multitudinarios en el marco de una relajación gradual del confinamiento que rige en Inglaterra desde hace meses.

El líder laborista Keir Starmer calificó la idea de discriminatoria y, según dijo una fuente del Partido al diario The Guardian, es poco probable que respalde el proyecto cuando este se presenta a votación en el Parlamento.

La misma fuente dijo que los ministros no explicaron suficientemente cómo podría funcionar el plan y cuál es realmente su propósito.

Por su parte, el diputado laborista Jonathan Ashworth exigió al Gobierno que sea "honesto y claro" sobre cuáles son sus planes para la aplicación del certificado.

"El Gobierno tiene que aclarar esto porque está creando confusión", dijo Ashworth a la cadena de televisión Sky News.

Consideró como discriminatorio decirle a alguien que no puede entrar en una tienda o negocio a menos que presente su estado de vacunación, teniendo en cuenta que hay personas, como las embarazadas o aquellas con algunas enfermedades, que no pueden vacunarse.

El secretario de Estado responsable de la vacunación contra la Covid-19 en el Reino Unido, Nadhim Zahawi, defendió la idea del certificado y afirmó que sería una "negligencia" por parte del Gobierno no considerarlo como una forma de reabrir completamente la economía.

"Es correcto que miremos todas estas opciones que están disponibles para nosotros para recuperar nuestras vidas", subrayó.

Pero por el momento no se ha tomado ninguna decisión, aunque se espera que el Gobierno siga adelante con el uso de este tipo de medidas.

Se espera que esto pueda facilitar la reducción del distanciamiento social en los eventos multitudinarios y permita, por otra parte, los viajes internacionales.

La Unión Europea (UE) están evaluando la creación de un "pasaporte sanitario" para permitir los viajes el próximo verano de las personas vacunadas contra el coronavirus, pero la idea es rechazada por varios países del bloque.

En tanto, Johnson confirmó ayer la relajación de algunas de las estrictas restricciones que rigen en Inglaterra por el coronavirus desde el 12 de abril, incluyendo la reapertura de peluquerías, tiendas, gimnasios, pubs y restaurantes que brinden servicios al aire libre.

No obstante, los científicos británicos advirtieron nuevamente hoy sobre una tercera ola de la pandemia al finalizar el verano.

Según los planes del Gobierno, la eliminación total de las restricciones en Inglaterra debería ser el 21 de junio.

El Reino Unido acumula más de 126.000 muertos por coronavirus.

Sin embrago, con la cuarentena y la vacunación, los contagios y las muertes cayeron drásticamente desde enero pasado.

Actualmente, más de 32 millones de personas ya han recibido al menos una dosis del fármaco contra el coronavirus, mientras que más cinco millones recibieron la segunda aplicación. (Télam)