El primer ministro Boris Johnson asumió hoy "la plena responsabilidad" y se disculpó por las fiestas en la residencia oficial durante los confinamientos, aunque expresó su deseo de que el país "deje atrás" el escándalo, algo que la oposición y algunos legisladores rebeldes dentro del oficialismo no disponen a hacer al sostener que debe renunciar.

"Asumo plena responsabilidad de todo lo que ocurrió bajo mi presencia", afirmó el premier ante el Parlamento tras la publicación de un informe interno según el cual los líderes políticos y altos funcionarios británicos implicados en este caso, conocido como "partygate", deben "asumir la responsabilidad".

"No se debería haber permitido que se produjeran muchos de estos eventos", concluyó el informe de la alta funcionaria Sue Gray, sin nombrar al primer ministro británico.

Johnson se justificó defendiendo que, en plena pandemia, sus colaboradores trabajaban muchísimas horas y era difícil "dibujar la frontera entre trabajar y socializar".

Pero reconoció que "muchos de estos eventos se prolongaron mucho más de lo necesario, infringiendo las normas" y se declaró "sorprendido" por las revelaciones de Gray sobre unos actos en los que él "simplemente no estaba presente".

"No se ha determinado que mi asistencia infringiera las reglas", subrayó, insistiendo en que, cuando hace meses aseguró que las normas se habían respetado, era "lo que creía que era la verdad", consignó la agencia de noticias AFP.

Sus argumentos no convencen a la oposición: el nacionalista escocés Ian Blackford lo acusó de haber "perdido la poca autoridad moral que le quedaba" y volvió a pedir su renuncia, como también hizo el Partido Laborista.

En ese sentido, el líder laborista Keir Starmer, aseguró en su réplica al primer ministro que el informe de Gray es un "monumento a la soberbia y la arrogancia de un Gobierno que pensaba que había unas reglas para ellos y otras para el resto".

Los "fallos de liderazgo" señalados en el documento son los mismos que paralizaron al Ejecutivo en medio de la crisis por el costo de vida, añadió en momentos de una inflación récord como consecuencia de la guerra en Ucrania, la crisis energética y los efectos de la salida de la Unión Europea (UE), entre otros.

"La ciudadanía debe saber que no todos los políticos son lo mismo", agregó Starmer.

Por su parte, el líder de los liberaldemócratas, Ed Davey, recurrió a la ironía para señalar que el primer ministro "lo siente mucho... siente mucho que lo hayan agarrado".

Considerada rigurosa e implacable, Gray comenzó a investigar hace meses las numerosas fiestas celebradas en Downing Street cuando las reglas contra la Covid-19 impedían a los británicos reunirse con sus seres queridos e incluso despedirse de los fallecidos por una enfermedad que causó 178.000 muertos en el país.

Terminó su informe en enero, pero la policía decidió abrir su propia investigación y se vio obligada a publicar una versión muy editada de sus conclusiones, omitiendo todos los detalles, para no interferir en las pesquisas.

Scotland Yard cerró su investigación la semana pasada, imponiendo 126 multas a 83 personas por 8 fiestas, y poco después Gray publicó sus conclusiones completas.

"Algunos de los colaboradores menos experimentados creían que su participación en algunos de estos eventos era permisible dada la presencia de altos cargos", subrayó.

Johnson y su esposa Carrie, así como el ministro de Finanzas Rishi Sunak, recibieron una sola sanción de la policía por el que aparece como el menos importante de los encuentros, una fiesta por su 56º cumpleaños, celebrada el 19 de junio de 2020 en la sala del consejo de ministros.

El líder conservador descartó entonces dimitir asegurando que no se le había "ocurrido en ese momento, ni posteriormente" que su participación en el breve encuentro "pudiera constituir una infracción de las normas".

Pero la oposición, y algunos de los diputados de la mayoría conservadora, denuncian que mintió y tras la publicación del informe de Gray aprobaron la apertura de una comisión parlamentaria que deberá determinar si Johnson engañó al Parlamento, lo que según el código de conducta debería implicar su dimisión. (Télam)