Familiares de asesinados por militares y la organización Human Rights Watch (HRW) replicaron al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia, el general Enrique Zapateiro, quien advirtió sobre las "víboras" que atacan al Ejército y cuestionó un informe de la Jurisdicción Especial para la Paz que ubicó en 6.400 las ejecuciones extrajudiciales entre 2002 y 2008.

"Somos soldados del Ejército, y no nos dejaremos vencer por más víboras venenosas y perversas que quieran atacarnos, señalarnos o debilitarnos", escribió Zapateiro en su cuenta de la red Twitter, junto a un video de la BBC de 2016 sobre la persecución de unas serpientes a una iguana marina en la isla de Galápagos, pero editado con citas bíblicas.

Las ejecuciones extrajudiciales son llamadas “falsos positivos” por la prensa, y tratan de miles de asesinatos, en general de campesinos y obreros, que los militares presentaban como guerrilleros caídos en combate para ganar ascensos o premios.

"Oficiales, suboficiales y soldados, no nos rendimos, no desfallecemos; siempre fuertes con la cabeza en alto. Dios está con nosotros", apunta el mensaje del general Zapateiro.

Como réplica, la titular de la Asociación de las Madres de los Falsos Positivos (Mafapo), Jacqueline Castillo, afirmó que quienes integran la organización "no somos víboras venenosas".

"Somos madres doloridas, que perdieron sus hijos, asesinados miserablemente por quienes dicen llamarse héroes de la patria", señaló castillo en declaraciones a Caracol Radio.

Insistió la dirigente en que se trata de “madres que desfalleceremos porque tenemos que seguir esta lucha y con toda seguridad esta cifra que acaba de dar la JEP seguirá en aumento".

Mientras, el director para las Américas de Human Rights Watchs (HRW), José Miguel Vivanco, también ha emplazado a Zapateiro a aclarar el sentido de la publicación, porque "sería muy grave que el Ejército pretenda intimidar a un tribunal".

El propio Zapateiro salió enseguida a cruzar las acusaciones con un hilo de mensajes en el que habló de un sentido "metafórico" y que la mención de las "víboras" era para los grupos armados ilegales como el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), los Pelusos, los Caparros y las disidencias armadas, así como el narcotráfico y las economías ilícitas.

Para Zapateiro, su publicación no hace referencia a la "dignidad de las instituciones".

"El Ejército ha sido, es y seguirá siendo totalmente respetuoso de la institucionalidad, la división de las ramas del poder público y, en especial, de los pronunciamientos y decisiones en sede judicial", ha subrayado el general.

La polémica se dio el mismo día en que la Defensoría de Colombia admitió que solo en 2020 hubo 182 líderes sociales asesinados en el país, un número muy por debajo de los más de 300 que denuncia el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) para ese mismo periodo.

"Es importante destacar que los territorios en donde se concentran los homicidios a líderes sociales y personas defensoras de derechos humanos coinciden con los departamentos en los cuales se han emitido un mayor número de advertencias debido a la existencia de escenarios de riesgo asociados a la lucha por el control territorial entre grupos armados organizados y la presencia de economías ilegales como el narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando", resalta el documento de la Defensoría.

Para Indepaz, en cambio, fueron 310 los líderes sociales asesinados en 2020, el año considerado más violento para este tipo de dirigentes.

La cifra aumenta a 1.140 desde 2016, cuando se firmaron los acuerdos de paz entre las ex FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos, que terminaron con medio siglo de conflicto armado interno. (Télam)