Las autoridades japonesas llamaron a los ciudadanos a quedarse en casa durante la "semana dorada" de vacaciones que comienza mañana en el país, en un esfuerzo nacional para impedir un rebrote de contagios de coronavirus a menos de tres meses de los Juegos Olímpicos de Tokio.

La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, advirtió que la tasa de infección podría explotar si las personas continúan viajando, cenando y reuniéndose durante las vacaciones.

"Estamos en un punto de inflexión crucial. Para frenar las infecciones y evitar que se vuelvan explosivas; debemos reducir el movimiento de personas", alertó Koike, citada por la agencia de noticias Kyodo News.

La gobernadora instó a las personas a quedarse en casa y evitar hacer asados y beber al aire libre y lo hizo después de la entrada en vigor el domingo de una serie de medidas para reducir la circulación, como el cierre de centros comerciales, restaurantes y bares, así como el 70% del trabajo presencial.

La capital, Tokio, informó 925 nuevos casos en la última jornada, su mayor número diario desde fines de enero.

En total, Japón reportó más de 577.000 casos positivos desde el inicio de la pandemia, 4.966 de ellos en las últimas 24 horas. Además, un total de 10.031 personas murieron por coronavirus, 63 de ellas en la última jornada.

Ayer, las autoridades anunciaron que se están preparando para iniciar el mes que viene una campaña de vacunación masiva contra el coronavirus para prepararse para los Juegos Olímpicos.

Japón inició su programa de vacunación a mediados de febrero, pero está por muy por detrás de los países con campañas más avanzadas como Israel, Reino Unido y Estados Unidos: hasta ahora poco más del 1% de su población de 126 millones recibió al menos una vacuna, en su mayoría trabajadores de la salud.

La capacidad de vacunación dependió hasta el momento de las limitadas importaciones de vacunas de Pfizer, pero Taro Kono, ministro al frente de la campaña, expresó que espera que el programa despegue en mayo cuando se acelere la llegada de dosis. (Télam)