Fuerzas de izquierda opositoras al presidente brasileño Jair Bolsonaro anunciaron hoy que realizarán una manifestación paralela a la que prepara el gobierno para el 7 de septiembre en la ciudad de San Pablo, que contará con la presencia del jefe del Estado.

El gobierno estadual de San Pablo anunció hoy que para ambas marchas habrá controles para prohibir el ingreso de armas, inclusive en policías retirados que están organizando caravanas para apoyar a Bolsonaro.

El bolsonarismo convocó para el 7 de septiembre a manifestaciones en Brasilia y San Pablo para enfrentarse al Supremo Tribunal Federal, que abrió una causa por supuesto ataque la democracia contra el presidente.

La protesta es considerada como una amenaza de autogolpe para intervenir la corte con el Ejército, en la visión de varios analistas, y un demostración de fuerza de Bolsonaro, que pierde cada vez más apoyo en las encuestas y ve peligrar su reelección ante el opositor exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

La titular del opositor Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann, informó que Lula no irá a la manifestación paralela, aunque sí participarán dirigentes de la fuerza.

De esta forma, movimientos sociales y partidos opositores ocuparán la plaza céntrica conocida como Valle de Anhangabaú, frente a la intendencia paulistana, mientras que Bolsonaro estará en la avenida Paulista, a unos 4 kilómetros de distancia.

Más de 150 caravanas de 10 estados están siendo organizadas por empresarios rurales y pastores evangélicos para llevar a la población tanto a Brasilia como a San Pablo el 7 de septiembre, feriado por los 199 años de la independencia brasileña de Portugal.

El frente popular anti-Bolsonaro negoció hoy las condiciones de uso del espacio publico con la policía.

"Para tener paz, hay que prepararse para la guerra", reaccionó hoy el mandatario durante un acto en Río de Janeiro para homenajear a deportistas olímpicos.

El gobernador de San Pablo, Joao Doria, exaliado de Bolsonaro, explicó hoy que intentó evitar la manifestación opositora para que no haya posibles actos de violencia.

Sin embargo, esa decisión fue revocada por un juez de primera instancia.

Desde los grupos opositores se admite que el acto va a ser menor que el gubernamental, aunque formará parte del tradicional Grito de los Excluidos que organiza todos los Día de la Independencia el Movimiento Sin Tierra (MST).

El "grito" es la alusión al "Grito de Ipiranga", el momento fundacional de la independencia brasileña.

El 7 de septiembre de 1822 el heredero del trono portugués, Dom Pedro I, declaró en la orilla del Río Ipiranga, San Pablo, la independencia brasileña convirtiéndose en emperador del Imperio de Brasil, separándose del Reino de Portugal. (Télam)