Los jefes de Gobierno de Italia, el premier Mario Draghi, y de Francia, el presidente Emmanuel Macron, firmaron hoy en Roma un tratado bilateral que consideraron "un acuerdo histórico" para "abrir un nuevo capítulo" en el vínculo de los dos países tras una serie de tensiones en los últimos años y que incluirá un novedoso mecanismo de intercambio de ministros para las reuniones de Gabinete.

"Con este acuerdo histórico abrimos un nuevo capitulo de la relacion entre Francia e Italia", planteó Macron en conferencia de prensa tras firmar el denominado "Tratado del Quirinal", en referencia al edificio sede de la Presidencia del país mediterráneo.

Para Macron, el documento de once artículos firmado hoy ratifica "una visión geopolítica común" y permitirá "compartir la misma visión para los grandes temas del mundo".

Draghi, en tanto, apuntó que el tratado "ayudará a la construcción de una defensa europea, complementaria a la OTAN", en relación a la organización del Atlántico Norte que reúne a varios países europeos y a Estados Unidos.

El acuerdo, entre otros puntos, establece la creación de un voluntariado común al estilo servicio civil, además de la presencia, "al menos una vez por trimestre" de un ministro de uno de los países en las reuniones de Gabinete del otro.

El presidente italiano Sergio Mattarella, presente en la ceremonia, destacó que el nuevo documento que abarca temas como cooperación militar, educación y economía reforzará la relación bilateral.

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"Y un vínculo más fuerte y estructurado entre Italia y Francia contribuirá a una Europa más fuerte", aseveró Mattarella, quien dejará la presidencia italiana en febrero próximo.

Entre los puntos que aparecen en el Tratado figuran, por ejemplo, la identificación del Mediterráneo, los Balcanes y África como áreas estratégicas para el trabajo común, así como la idea de establecer un mecanismo de intercambio de estudiantes a nivel bilateral inspirado en el Erasmus vigente a nivel europeo, agregaron las fuentes.

La firma del tratado, a días de que Francia asuma el 1 de enero la presidencia semestral del Consejo de la Unión Europea, busca poner fin a una serie de tensiones que marcaron el vínculo bilateral en los últimos años, hasta la llegad de Draghi al Gobierno en febrero de 2021.

Desde las diferencias por la crisis líbica hasta los cruces por la gestión migratoria por el cierre francés de la frontera en el paso de Ventimiglia, el vínculo bilateral atravesó varias dificultades en el último lustro.

El pico de las tensiones se dio a inicios de 2019, cuando la embajadora italiana Teresa Castaldo (exrepresentante diplomática en la Argentina) fue convocada por la cancillería francesa a raíz de las declaraciones del entonces vicepremier y actual canciller Luigi Di Maio a favor de los "chalecos amarillos", el movimiento crítico con Macron que tuvo en vilo a Francia durante meses.

Dentro de los cruces bilaterales estuvieron también lo que Italia denominó la "agresividad" de empresas francesas para buscar adquirir firmas italianas en sectores clave como las comunicaciones y hasta una polémica por el dulce Nutella, criticado en 2015 por la entonces ministra francesa de Ambiente Segolene Royal, que debió luego disculparse.

El acercamiento de esta semana es además la primera jugada bilateral ítalo-francesa de cara a la nueva configuración que tendrá el mapa de poder europeo tras la salida de la canciller alemana Angela Merkel luego de 16 años en el poder.

(Télam)