El Gobierno de Irlanda descartó hoy que pueda haber una reforma del protocolo sobre Irlanda del Norte incluido en el acuerdo por el Brexit, en medio de las crecientes tensiones por una posible fuga de vacunas contra el coronavirus y las demoras en los controles aduaneros en los puertos de esa provincia británica.

A partir del 1 de enero, que entró en vigor el nuevo régimen tras la retirada del Reino Unido de la Unión Europea (UE), las mercancías que cruzan el mar entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte deben someterse a controles aduaneros.

Esto se debe a que Irlanda del Norte sigue formando parte del mercado único europeo para evitar reinstaurar una frontera con la vecina República de Irlanda -país miembro de la UE- que amenace la frágil paz entre unionistas protestantes y republicanos católicos alcanzada en 1998 al término de tres décadas de sangriento conflicto.

El temor a una fuga de vacunas contra la Covid-19 llevó la semana pasada a la UE la revocación de emergencia de este protocolo, aunque finalmente el bloque dio marcha atrás con la idea.

Los controles entorpecen además la llegada de medicamentos y alimentos, en un momento en el que los supermercados norirlandeses ya se vieron afectados por la escasez relacionada con los nuevos obstáculos burocráticos en la aduana, precisó la agencia Europa Press.

En un intento por amortiguar esta situación, el Gobierno de Boris Johnson propuso ayer que el periodo de transición para el transporte de mercaderías durase hasta el 1 de enero de 2023.

El ministro de Exteriores de Irlanda, Simon Coveney, admitió hoy que puede haber problemas con la aplicación del acuerdo, pero apuntó que contiene "flexibilidades" que permitirían, a su juicio, corregir las controversias que vayan surgiendo.

En declaraciones a la cadena británica BBC, el funcionario aseguró que el protocolo "no se va a cambiar" y advirtió que las declaraciones de Johnson sobre una posible suspensión crearon más tensión,

Esta misma semana, un serie de pintadas con amenazas ya obligaron a suspender temporalmente los controles en los puertos de Belfast y Larne.

Tanto el Gobierno británico como la Comisión Europea condenaron estas amenazas, con el compromiso de poder acercar posturas la próxima semana con una nueva reunión. (Télam)