El director de la Policía de Carreteras de Brasil, Silvinei Vasques, fue imputado este viernes por la justicia por usar el cargo para beneficiar al presidente Jair Bolsonaro durante la pasada campaña electoral, informaron fuentes judiciales.

La medida se conoce en medio de una disminución de las protestas bolsonaristas por el triunfo de Luiz Lula da Silva en las elecciones del 30 de octubre, situación que llevó a los grupos más comprometidos con el oficialismo a hacer una campaña para que los brasileños dejen de seguir el Mundial de fútbol de Qatar y mantengan toda su atencion en los reclamos contra el resultado electoral, al cual no pueden rechazar en base a fundamentos legales.

El juez José Arthur Diniz Borges, de la Justicia Federal de Río de Janeiro, atendió el pedido de la Fiscalía para imputar a Vasques por uso indebido del cargo, porque, entre otras cosas, pidió votos para el entonces candidato de ultraderecha asociándose a la imagen de la institución a la que representa.

La Fiscalía pidió que Vasques fuera imputado y apartado del cargo al menos durante 90 días, mientras se investiga si cometió un delito de improbidad administrativa, consignó la agencia de noticias Sputnik.

En paralelo, la Policía Federal también investiga los controles que la Policía de Carreteras hizo en muchas vías de Brasil el mismo día de las elecciones, que habrían impedido que muchos electores pudieran votar, sobre todo en regiones donde suele ganar la izquierda, liderada por Lula.

La Policía de Carreteras también está en el punto de mira por la omisión de algunos agentes a la hora de desobstruir los bloqueos en carreteras realizados por manifestantes bolsonaristas disconformes con la victoria del presidente electo Lula.

Las protestas de los simpatizantes del mandatario fueron disminuyendo a medida que se confirmaba el triunfo electoral de Lula y la ultraderecha no lograba presentar pruebas que demostraran lo contrario, y los bolsonaristas más comprometidos han admitido que la atención en la Copa del Mundo de fútbol en Qatar también puede contribuir a quitarle ganas a algunos de sus seguidores a persistir en la actitud rebelde.

Por eso, estos grupos han iniciado una campaña para restarle atención al Mundial y sobre todo a la suerte que correrá en el torneo la selección brasileña.

"Al diablo con la Copa, seguimos fuertes por un Brasil libre", o "Yo digo no a la Copa", son algunos de los eslóganes que han estado corriendo por grupos de WhatsApp y Telegram a lo largo de esta semana, así como en las concentraciones que se arremolinan ante las puertas de los cuarteles del Ejército, en donde, entre rezo y rezo, piden una intervención militar de las instituciones.

Ahora los incondicionales de Bolsonaro no solo protestan por la "tardanza" de las Fuerzas Armadas en actuar, sino que también se centran en intentar desincentivar el seguimiento del torneo futbolístico que en estos días acapara la atención del mundo entero, reseñó Europa Press.

"El verdadero partido es contra el comunismo", "La Copa pasa, tu país se queda", dicen otras de estas consignas, que incluso critican a los jugadores del seleccionado como si fueran parte de la situación, incluso el lesionado Neymar, cuya simpatía por Bolsonaro es pública y notoria. (Télam)