Ariel Henry, un reconocido neurocirujano, de postura moderada, vinculado a los partidos de centro de Haití y con sobrada experiencia en crisis políticas y sanitarias anteriores, asumirá hoy el poder en el país, con el aval de haber sido elegido por el presidente Jovenel Moise dos días antes de ser asesinado, pero sin el apoyo de todos los partidos locales.

Henry tiene 71 años, se formó como médico en universidades de Francia y Haití y ya tiene experiencia gubernamental, pues formó parte del Gobierno de Michel Martelly, el antecesor de Moise, durante unos convulsos 14 meses marcados por la inestabilidad política.

Primero se desempeñó como Ministro de Interior de enero a septiembre de 2015 y luego al frente de la cartera de Asuntos Sociales y Trabajo hasta marzo de 2016.

Diez años antes, en 2004, tras la forzada dimisión del expresidente Jean Bertrand Aristide, conformó junto con otras seis personalidades, el llamado Consejo de Sabios, órgano encargado de proponer a la Presidencia provisional de Haití un nuevo primer ministro.

La estructura aunó a la oposición, el partido saliente Fanmi Lavalas, fundado por Aristide, y a la comunidad internacional, y ayudó también a formar al Gabinete de transición.

En la arena política, Henry fue miembro del Partido Social Demócrata, luego del Partido Nacionalista Progresista Revolucionario Haitiano, fundado por su mentor Serge Gilles.

El médico también se unió a la estructura Fusión de los Socialdemócratas Haitianos e integró hasta 2014 la Unión Patriótica, creada por el expresidente René Preval (1996-2001 y 2006-2011).

Como profesional de la salud presidió la junta directiva de la Sociedad Ecuménica de Bienestar de 1992 a 1999, y fue subdirector encargado de los programas de la agencia humanitaria Adra-Haití de 1992 a 1996.

También formó parte del Gabinete del Ministro de Salud Pública de junio de 2006 a septiembre de 2008, y ocupó la jefatura de Recursos Humanos de septiembre de 2008 a octubre de 2011.

En ese último periodo se le atribuye responder de manera activa a la epidemia de cólera tras el mortífero terremoto de 2010 que mató a 300.000 personas. El brote, adjudicado a la misión de paz de la ONU, fue responsable de otras 10.000 vidas, de acuerdo con cifras oficiales.

En 2020 integró la comisión multisectorial para la gestión de la Covid-19, que hasta el momento suma 19.553 enfermos, 510 fallecidos, y más de 3.000 hospitalizados desde marzo del año pasado.

A la par, dirige el servicio de neurocirugía del hospital Bernard Mevs, uno de los más reconocidos del país.

Hoy, uno de sus principales desafíos será mantener la paz hasta poder convocar y realizar elecciones generales lo antes posible.

Y aunque poco después del magnicidio recibió el respaldo de importantes partidos como el gobernante Tet Kale, en los días posteriores el apoyo se diluyó y varios sectores acusaron a Henry de formar un Gobierno sin consultas.

Antes de jurar en el cargo esta tarde, Henry llamó a la unidad nacional y la puesta en común de todas las fuerzas "con miras a frenar esta carrera hacia el abismo"

El designado jefe de Gobierno aseguró que solo el diálogo y la consulta permitirán definir los contornos de las políticas a seguir durante este período, y adoptar las decisiones esenciales para la transformación de la sociedad, en especial las condiciones de vida de los más vulnerables.

Sin embargo, desde sectores de la oposición se lo acusa de no buscar consensos.

"El señor Ariel Henry ha hecho una muestra de un egoísmo, de un egocentrismo sin límite. Hay que darse cuenta que no hay salida sin una propuesta concertada, sin algo que tenga el mínimo consenso nacional", evaluó el médico y analista político, Jean Hénold Buteau.

"Cualquiera que en este momentos se introduce en un caos institucional, no solamente es una falta de respeto, sino que es una irresponsabilidad total. No va a poder resolver nada", avizoró Buteau, citado por la agencia de noticias Sputnik. (Télam)