Hacer sindicalismo en Colombia es una actividad de “extremo riesgo”, denunció el secretario de Derechos Humanos de la CGT de ese país, Humberto Correa, quien destacó que una de las luchas “gigantes” de las organizaciones es precisamente “por el derecho a la sindicalización y por un cambio en las leyes laborales”.

El dirigente, que debió escapar hacia México primero y después hacia Argentina porque su nombre aparecía en listas de espiados por fuerzas paramilitares, advirtió sobre el “extremo riesgo” que significa hacer sindicalismo en su país, donde el Informe de la Verdad registró 15.317 casos de violaciones a la vida, 3.277 homicidios, 428 atentados, 7500 amenazas de muerte y 253 desapariciones, todas acciones contra líderes sindicales.

“En ese contexto, es muy difícil hacer sindicalismo en Colombia. Muchos tienen esquemas de seguridad con escoltas. Lo mismo pasa con los líderes sociales. Los están sometiendo a un exterminio, prácticamente. Por eso necesitamos los ojos del mundo encima”, alertó Correa.

En Colombia coexisten tres centrales sindicales, la CUT, la CGT y la CTC, que ahora conviven en el Comité Nacional del Paro, junto a organizaciones de estudiantes, campesinos, sectores agrarios y organizaciones no gubernamentales.

Este frente encabezó las protestas de las últimas semanas, pero el dirigente sindical aclaró “ya no son solo por un paro laboral, sino que se trata de un paro cívico-social".

“Sería ideal que existiera una sola central, claro. A mí me gusta el modelo uruguayo, con distintas líneas de pensamiento, pero dentro de un marco. Pero esta división no se da solo en América Latina. Pasa también en Europa. Y suele tener que ver con posicionamientos políticos”, explicó el sindicalista.

Correa reveló que la tasa de sindicalización en Colombia “es muy baja y básicamente es en el sector público” porque el sector privado se rige “con una forma de contratos chatarra, sin acceso a las organizaciones”, lo que hace que la cuestión sea “dramática” para los gremios, pese a lo cual, los sindicatos son “un interlocutor muy poderoso porque tienen historia de lucha”. (Télam)