Cuando aún resuenan en los oídos de todos los líderes del mundo las advertencias del canciller ruso, Serguei Lavrov, acerca de que mientras no haya un acuerdo de paz siempre existe una posibilidad "real" de una tercera guerra mundial, el secretario general de la ONU, António Guterres, llegó hoy a Moscú y EEUU congregó en Alemania a unos 40 países aliados para armar más a Ucrania en la guerra contra Rusia, que entró hoy en su día 62.

El jefe del Pentágono, Lloyd Austin, encabezó hoy una reunión con sus homólogos aliados en la base estadounidense de Ramstein, en Alemania, para acelerar las entregas de armas a Ucrania.

La oficina de Naciones Unidas para los refugiados recalculó hoy que antes de que finalice la guerra, otros tres millones de ucranianos abandonarán el país, con lo cual el total de refugiados a causa del conflicto treparía a 8,3 millones.

Frente a un empeoramiento de la situación, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados -que al principio de la guerra estimaba que el conflicto dejaría cuatro millones de refugiados- solicitó 1.850 millones de dólares para ampliar las acciones de ayuda y asistencia.

El portugués Guterres, en tanto, abogó hoy en Moscú por un alto el fuego en Ucrania "lo antes posible".

"Lo que nos interesa mucho es encontrar los medios para crear las condiciones para un diálogo eficaz, crear las condiciones para un alto el fuego lo antes posible", declaró Guterres en su primer viaje a Moscú desde que comenzó la ofensiva militar rusa contra Ucrania, el 24 de febrero pasado, en la que se entrevistará con el presidente Vladimir Putin y Lavrov.

Guterres tiene previsto visitar pasado mañana Ucrania, donde su decisión de viajar a Rusia en primer lugar fue fuertemente criticada.

Mientras tanto, las acciones militares en el terreno continuaron en las últimas 24 horas con combates o ataques aislados, lo que permite suponer que la gran ofensiva en la región sudeste que le permitiría a Rusia lograr un control total desde la anexada Crimea hasta las provincias separatistas de Lugansk y Donetsk aún no comenzó.

Frente a esta posibilidad, EEUU, que el domingo pasado tomó protagonismo en el conflicto con la presencia en Kiev de dos de sus principales representantes -el canciller Anthony Blinken y el jefe del Pentágono Lloyd Austin-, insta ahora a sus aliados a enviar más armas y equipamiento militar a Ucrania.

Alemania, por ejemplo, prevé enviar tanques de tipo "Gepard", especializados en la defensa antiaérea, dijo este martes una fuente gubernamental, consignó la agencia de noticias AFP.

Mike Jacobson, especialista civil en artillería, apuntó que los occidentales desean dejar que Ucrania pueda responder a los bombardeos rusos de largo alcance, destinados a que las fuerzas ucranianas reculen antes de desplegar tanques y soldados y ocupar el terreno.

Según el experto, los occidentales esperan que, dotando al Ejército ucraniano de mejores defensas antiáereas, drones de ataque y apoyo en el ámbito de la inteligencia, este pueda destruir gran parte de la potencia de fuego rusa.

A más largo plazo, "queremos ver a Rusia debilitada hasta tal punto que no pueda hacer cosas como la invasión de Ucrania", afirmó Austin ayer temprano, a su regreso de su visita a Kiev junto con Blinken.

Desde el lado ruso las autoridades mantienen la teoría de que occidente pide distensión pero insta a Ucrania a poner todos los obstáculos que pueda en los caminos hacia un acuerdo de paz, por más provisorio que éste pudiera ser.

El jefe de la diplomacia rusa lamentó esa cuestión, al entender que frente a un conflicto bélico como el actual, si no se llega a un acuerdo de paz siempre existe la posibilidad de que la violencia escale a lo que podría considerarse una tercera guerra mundial.

Insistió en que Rusia quiere seguir negociando pero culpó al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, de "aparentar" que quiere dialogar con Rusia cuando en realidad no quiere hacerlo.

"Es un buen actor (...), si miran atentamente y leen atentamente lo que dice, encontrarán un millar de contradicciones", señaló.

El aludido, en tanto, sostuvo anoche que la victoria ucraniana solo era cuestión de tiempo. "Gracias a la valentía de todos los ucranianos y de todas las ucranianas, nuestro Estado es un verdadero símbolo de la lucha por la libertad", declaró.

Sin embargo, la situación en el frente del Donbass pareciera desmentirlo.

Varias localidades como Izium y Kreminna cayeron en las dos últimas semanas y el ejército ruso continúa ganando terreno, reducto a reducto, en tanto los ucranianos se esfuerzan desde hace días por limitar ese avance.

Tanto en el esteño Donbass como en el sur, "el enemigo efectúa bombardeos contra posiciones de nuestras tropas a lo largo de toda la línea del frente con morteros, artillería y lanza-cohetes múltiples", indicó hoy el Ministerio de Defensa ucraniano.

En el sur, dos misiles rusos impactaron esta mañana en la ciudad de Zaporiyia, causando al menos un muerto y un herido, informó la administración regional.

Hasta Zaporiyia, una localidad eminentemente industrial a orillas del río Dnieper, donde también se encuentra la central nuclear más grande de Ucrania, llegaron en las últimas semanas multitud de civiles ucranianos que huyeron del asedio de Mariupol (sur) y de otras ciudades bombardeadas del este.

Sin embargo, la ciudad se está preparando ahora para un ataque de las fuerzas rusas desde la costa, según el Ministerio ucraniano de Defensa.

La situación parece bloqueada en Mariupol, con la ciudad prácticamente controlada por los rusos pero donde siguen atrapados 100.000 civiles, según Kiev.

Las fuerzas rusas continúan bombardeando el gran complejo metalúrgico Azovstal, donde se atrincheraron los últimos combatientes ucranianos con -según ellos- casi 1.000 civiles, dijo este martes en Facebook el gobernador de la región de Donetsk, Pavlo Kirilenko.

"Los bombardeos continúan constantemente, con artillería pesada y con fuerza aérea. Solo podemos contar con nuestras propias fuerzas", agregó.

Rusia acusó a Ucrania ayer de haber impedido que los civiles salieran de Azovstal para utilizarlos como escudos humanos, y Ucrania replicó que no se había alcanzado ningún acuerdo que garantizara una evacuación segura. (Télam)