Grupos de derechos humanos acogieron con beneplácito el encarcelamiento del expresidente sudafricano Jacob Zuma, quien hoy comenzó a cumplir una sentencia de 15 meses por desafiar una orden judicial para testificar en una comisión judicial que investiga denuncias de corrupción generalizada durante su mandato de 2009-18.

Zuma, de 79 años, se entregó a las autoridades poco antes de la medianoche de ayer y está detenido en el Centro Correccional Estcourt en la provincia de KwaZulu-Natal, a unos 200 kilómetros de su casa rural en Nkandla.

La comisión escuchó el testimonio de exministros del Gabinete y altos ejecutivos de corporaciones estatales que acusaron a Zuma de permitir que los miembros de la rica familia Gupta influyeran en los nombramientos de su Gobierno y en la adjudicación de lucrativos contratos estatales.

La Fundación Nelson Mandela dijo que estaba complacida de que Zuma esté detenido, pero lo criticó por no "cumplir con el plazo establecido por la Corte Constitucional, continuando así un patrón de desprecio por el Estado de derecho y nuestra democracia constitucional".

La fundación dijo que está "profundamente perturbada por la voluntad del Sr. Zuma de juzgar la violencia pública y la anarquía en apoyo de agendas políticas y personales".

"Esto es extremadamente peligroso en los contextos de un país donde el Estado de derecho está bajo asedio en tantos niveles", remarcó al tiempo que insistió en que "es vital que el Sr. Zuma y sus seguidores rindan cuentas en cada paso del camino ".

Amnistía Internacional Sudáfrica también elogió la entrega y el encarcelamiento de Zuma.

"El respeto por el Estado de derecho es esencial para la promoción y protección de los derechos humanos y debe ser respetado sin temor ni favoritismos", dijo Shenilla Mohamed, directora ejecutiva de Amnistía Sudáfrica, en un comunicado.

El partido gobernante de Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (ANC), que Zuma alguna vez encabezó, emitió una declaración cautelosa diciendo que "respeta" su decisión de cumplir con la ley.

El comunicado sostuvo que había tomado una "decisión verdaderamente valiente y difícil", reportó la cadena CNN.

Frente a las instalaciones de Estcourt que pueden albergar a 521 prisioneros, en tanto, el ministro de Justicia, Ronald Lamola, indicó que "esto no es un momento de celebración o triunfalismo", sino que "es un momento de moderación o de ser humano".

En la ciudad de Nkandla, donde el expresidente disfruta de su mayor apoyo, no hubo celebraciones.

Cientos de partidarios de Zuma se habían reunido allí durante el fin de semana y habían prometido luchar contra cualquier esfuerzo por arrestarlo, pero se habían ido el lunes.

Ayer, Zuma se entregó a los guardias de seguridad VIP que lo rodean como expresidente. Los guardias, todos policías, lo llevaron en un convoy a la prisión. (Télam)