Grecia denunció hoy a Turquía por retener durante seis horas y expulsar al gobernador griego y primer vicepresidente del Comité de las Regiones de la Unión Europea (UE), Apostolos Tzitzikostas, de la ciudad costera de Esmirna, donde debía asistir a una asamblea de representantes locales y regionales del bloque y sus socios del Mediterráneo.

“Condenamos inequívocamente la inaceptable y totalmente injustificada detención y prohibición de entrada impuesta al gobernador de Macedonia Central por las autoridades turcas en Esmirna”, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores de Grecia, según la agencia de noticias Europa Press.

Tzitzikostas había llegado a Esmirna en ferry desde la ciudad griega Tesalónica a las 11.30 del sábado para participar como copresidente en la 13ra Asamblea General Euro-Mediterránea de Regiones y Municipios (Arlem).

Pero una vez en territorio turco, el funcionario fue retenido durante seis horas en una habitación y, luego, obligado a regresar a Grecia con el argumento de que había sido declarado "persona non grata", informó la agencia de noticias Europa Press.

En un principio, Tzitzikostas informó que Turquía no había proporcionado una razón para impedir su entrada al país, pero más tarde, las autoridades griegas argumentaron que el nombre del político era muy parecido al de otra persona con la que se lo habría confundido.

El presidente del Comité Europeo de las Regiones, Vasco Alves Cordeiro, criticó la decisión "sencillamente inaceptable" de Turquía.

"He pedido a la oficina de la Arlem que se trate este tema en su siguiente reunión y que haya una respuesta apropiada", tuiteó.

"Mi total solidaridad con el primer vicepresidente del Comité Europeo de las Regiones, que fue detenido al entrar en Turquía para copresidir la Arlem", agregó Cordeiro.

Tras las protestas de Grecia y de la UE, Turquía levantó la prohibición de entrada, pero el gobernador griego decidió irse y no asistir a la asamblea regional y local, que se desarrollará durante mañana y el martes.

Las relaciones entre Grecia y Turquía atraviesan un período tenso, alimentado por la disputa de las islas del mar Egeo.

En septiembre último, Grecia envió cartas a la UE, la ONU y la OTAN, para advertirles de la retórica "extremadamente agresiva" de Turquía, en una petición de apoyo explícito tras los avisos velados del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de una potencial acción militar en la zona.

Erdogan advirtió que Turquía es capaz de "hacer lo que sea" para evitar la "ocupación" griega de las islas del mar Egeo, lo que llevó al ministro de Exteriores griego, Nikos Dendias, a pedir a sus aliados que intercedan.

El Gobierno griego, por su parte, ya había subrayado su disposición a defender su soberanía frente a una hipotética agresión de Turquía, que en agosto había denunciado como "acto hostil" la utilización de radares del sistema antiaéreo en la isla griega de Creta para fijar como objetivo a aviones de combate.

Las autoridades griegas también atribuyen el aumento de las tensiones a que Erdogan enfrenta una reelección difícil el próximo año en medio de graves problemas económicos de Turquía.

“Si tuviéramos una inflación del 85% en Grecia, también estaría tratando de cambiar de tema”, dijo el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, esta semana.

A este escenario también se suma la crisis migratoria que comparten ambos países. A mediados de octubre pasado, cerca de un centenar de refugiados fueron encontrados desnudos en la frontera de Grecia con Turquía tras haber sido forzados a atravesar el río Evros que separa ambos países.

Grecia afirmó que Turquía había obligado a esas personas a desvestirse antes de expulsarlas al lado griego de la frontera y acusó a Turquía de "instrumentalizar la inmigración ilegal", pero Ankara negó toda implicación en el trato degradante infligido a los migrantes. (Télam)