Miles de personas se manifestaron hoy en varias partes de Sudán para exigir un verdadero cambio político, después de que el primer ministro volviera a tomar las riendas tras un acuerdo para compartir el poder con los militares, casi un mes después de haber sido derrocado y puesto bajo arresto domiciliario como parte de un golpe de Estado.

El premier Abdalla Hamdok regresó al poder el domingo último, tras estar en prisión durante casi un mes desde que fue derrocado el pasado 25 de octubre por el líder de las Fuerzas Armadas, el general Abdel Fatah al Burhan.

Así, las FFAA parecían satisfacer las exigencias de la comunidad internacional.

Pese a que Al Burhan dijo en declaraciones por televisión que el premier encabezaría un gabinete independiente integrado por tecnócratas hasta que puedan celebrarse elecciones, el acuerdo es rechazado por el movimiento prodemocracia de Sudán, que considera que Hamdok está subordinado a los militares.

Desde el golpe de Estado, la represión de las protestas dejó al menos 42 muertos y cientos de heridos, según un sindicato médico de Sudán.

Los manifestantes, por su parte, piden hace varios días que el jueves se convierta en el "Día de los Mártires", con nuevas protestas en contra de los militares y de Hamdok, a quien acusan de "traición", y hoy no fue la excepción.

Click to enlarge
A fallback.

"El pueblo quiere la caída del régimen", gritaban los manifestantes en el centro de Jartum, la capital sudanesa, mientras fuerzas de seguridad los reprimían con gases lacrimógenos, informó la agencia de noticias AFP.

También hubo protestas en la zona de Darfur, en el oeste de Sudán; en Kordofán del Norte, en el centro del país; y en Wad Madani, al sur de la capital.

En los suburbios del norte de la capital, los manifestantes clamaban "Burhan, asqueroso, fueron los islamistas que te propusieron".

Los manifestantes acusan al general Burhan de estar vinculado a los partidarios del antiguo régimen, una dictadura militar-islamista, encabezada por el autocrático expresidente Omar al-Bashir y derrocada en 2019.

El proceso de transición hacia la democracia que el país había iniciado hacia dos años fue abruptamente interrumpido por el golpe de Estado, lo que provocó una extendida condena internacional.

Tras su retorno al poder, Hamdok, que fue economista de Naciones Unidas, prometió reactivar el proceso de transición, pero no solo se enfrenta al rechazo de manifestantes, sino que 12 de sus 17 ministros dimitieron.

Según el acuerdo, que no deja en claro cuánto poder efectivo tendrá el premier, los militares afirmaron que liberarían también a los demás funcionarios y políticos detenidos desde hace un mes.

Hasta ahora, varios ministros y políticos fueron puestos en libertad, pero se desconoce el número de personas que siguen detenidas.

Ayer, Hamdok aseguró en un canal de televisión local de Sudán que, a menos que todos los prisioneros sean liberados, "el acuerdo no tendrá ningún valor".

En tanto, el emisario de la Naciones Unidas para Sudán, Volker Perthes, pidió evitar "un derramamiento de sangre y detenciones arbitrarias" y observó que las manifestaciones eran una "prueba" para el gobierno.

Una parte de su ayuda internacional fue suspendida, al igual que su actividad en la Unión Africana (UA). (Télam)