Al anuncio en Cuba de la liberación de la importación de alimentos, medicamentos y productos de aseo por parte de los viajeros, así como una profunda reestructuración de las empresas estatales, lo siguió hoy una jornada tranquila en la isla, en la que el Gobierno calificó la situación actual de "compleja y retadora", mientras algunas voces opositoras y en la calle reconocieron las medidas, pero pidieron más cambios.

"Compleja por los elementos de contexto y retadora porque exige una capacidad de nosotros para superar adversidades, situaciones y para enfrentar toda esa difamación que hay en la enorme y brutal campaña mediática que se ejerce sobre nuestro país", aseguró el presidente Miguel Díaz-Canel en una mesa redonda con varios miembros de su Gobierno que se realizó ayer, pero recién se publicó hoy en la prensa local, como el diario Juventud Rebelde.

Sin mencionar directamente las protestas que se multiplicaron el domingo y lunes pasado en la isla, el mandatario hizo un repaso por las causas de la difícil situación actual -el bloqueo estadounidense, las sanciones impuestas por el Gobierno de Donald Trump, el congelamiento del turismo con la pandemia, entre otros- pero destacó que "se había empezado a hablar y había algunas señas de las intenciones de la actual administración de los Estados Unidos de hacer una revisión en algunos puntos de la política hacia Cuba".

Además, en medio de cifras récords de contagios y muertos esta semana por el coronavirus, destacó la aprobación de la primera de las cinco vacunas que se desarrollaron completamente en el país.

"En medio de la situación epidemiológica que vivimos, aparecen los resultados de Abdala que la reconocen como primera vacuna en Latinoamérica y que nos permite entonces a nosotros dar un paso más en el enfrentamiento exitoso a la pandemia, lo cual es una de las esperanzas que tenemos para, en el menor tiempo posible, limitar los efectos de este pico pandémico", sostuvo.

Menos optimista se mostraron las primeras voces de la oposición que reaccionaron a las inéditas medidas anunciadas anoche y que coincidieron con algunas de las principales demandas de los manifestantes que salieron a las calles esta semana.

"No queremos migajas, queremos libertad y la queremos ya", tuiteó la periodista cubana Yoani Sánchez, directora del periódico digital opositor 14yMedio y una de las voces más escuchada en Washington, que también escribió: "La libertad no cabe en una maleta".

Menos tajante estuvo el opositor Manuel Cuesta Morua, uno de los organizadores de la plataforma Cuba Plural, que reclama la autorización de otros partidos políticos en la isla, y uno de los detenidos en las marchas del domingo, que fue liberado el lunes.

Cuesta Morua dijo que los anuncios del Gobierno son "una reacción bajo presión, tardía", pero "importante".

"Sin embargo, -agregó- no (se) debe enmascarar la realidad profundamente política de las demandas de los manifestantes del 11 de julio, que deben ser escuchadas por el Gobierno cubano. Lo que demandaron básicamente todos los manifestantes, sobre todo los jóvenes, fue libertad, libertad de expresión, cambio democrático y algo muy importante: elección directa del presidente de la República," aseguró el opositor, según la agencia de noticias AFP.

En la calle, en tanto, algunos dieron la bienvenida a los cambios.

"Hace mucha falta en este momento, tanto el medicamento como los alimentos y cosas de higiene como tal, para poder suavizar esta situación en la que estamos (...) que no es nada fácil", explicó a la agencia francesa Darianna Guivert, de 32 años, empleada en el sector de la salud.

De igual manera reaccionó el ingeniero en construcción civil Agustín Salas de 65 años: "Esas medidas son muy buenas", porque "benefician al pueblo". Pero "todavía hacen falta algunas medidas más. Todavía tenemos que seguir avanzando en ese sentido."

Hasta el anuncio de anoche, las leyes cubanas permitían la importación no comercial de 10 kilos de medicamentos, libre de impuestos, y ponía topes a alimentos y otros productos, por los que sí cobra impuestos.

Además, el ministro de Economía, Alejandro Gil, anunció que "se eliminará gradualmente la escala salarial en la empresa estatal socialista, lo que aumenta su autonomía y mejorará los ingresos de sus trabajadores", algo central en la microeconomía cubana.

Para el economista y profesor de la Universidad de La Habana Omar Everleny Pérez, estas medidas son "muy positivas" porque "dan un poco de alivio a la población", obligada a hacer filas de varias horas cada día para encontrar alimentos y medicinas, y que sufre diarios cortes de electricidad.

El economista, que fue parte del diseño de la transición económica iniciada por el expresidente Raúl Castro y continuada por su sucesor, Díaz-Canel, y que luego criticó parte de su implementación y algunos efectos que produjo, el Gobierno debería acelerar los cambios que ya comenzó.

Por ejemplo, aprobando la exención de aranceles a las importaciones comerciales de los trabajadores privados y la legalización de las pequeñas y medianas empresas, algo que el Gobierno prometió hacer en un futuro cercano.

"Se deberían esperar nuevas medidas porque las que hay, aunque son muy positivas, son insuficientes para resolver el nivel de descontento", advirtió. (Télam)