El secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, dijo hoy que las afirmaciones infundadas de fraude en las elecciones del presidente Donald Trump estaban alimentando amenazas contra los trabajadores electorales, y que no hubo "cambios sustanciales" en el recuento de los votos emitidos en el estado, por lo que espera recertificar la victoria del candidato demócrata, Joe Biden.

"No hemos visto cambios sustanciales en los resultados de ningún condado hasta ahora", dijo Raffensperger en rueda de prensa, donde reconoció que esto era lo que las autoridades locales "esperaban", informó Europa Press.

Raffensperger dijo que 110 condados de Georgia ya han terminado de recontar los votos y que los 159 que componen el estado finalizarán esta labor antes de que acabe el plazo, fijado para la medianoche.

Trump acusó repetidamente de un fraude electoral en Georgia pero no ha presentado evidencia que sustente su reclamo. Un recuento confirmó que Biden ganó la elección en el estado sureño por unos 10.000 votos.

"Incluso después de que esta oficina solicitó que el presidente Trump intentara sofocar la retórica violenta que nace de sus continuas afirmaciones que dicen haber ganado los estados donde obviamente perdió, tuiteó: 'Expongan el fraude electoral masivo en Georgia'", dijo Raffensperger.

"Este es exactamente el tipo de lenguaje que está en la base de un entorno de creciente amenaza para los trabajadores electorales que simplemente están haciendo su trabajo", dijo.

Raffensperger fue el segundo funcionario de Georgia en pocos días en instar a Trump a bajar el tono de su retórica.

El gerente del sistema de votación del estado, Gabriel Sterling, también republicano, criticó a Trump el martes por no condenar las amenazas a los trabajadores electorales.

"Señor presidente, parece una pérdida probable en el estado de Georgia", dijo Sterling, visiblemente enojado. "Tiene derecho de acudir a los tribunales".

El presidente "debe dejar de inspirar a las personas a cometer actos de potencial violencia. Alguien va a salir herido. Alguien va a recibir un disparo. Alguien va a morir. No está bien", agregó

Trump aún se niega a admitir su derrota en las elecciones del 3 de noviembre y continúa insistiendo en que hubo fraude electoral.

Se han desestimado varios casos judiciales presentados por Trump y el fiscal general William Barr, un ultraconservador leal al presidente republicano, dijio ayer que no había evidencia de que se hubiera producido un fraude que alterara el resultado de la elección.

Las tensiones aumentaron en Georgia, que se prepara para unas elecciones en segunda vuelta el 5 de enero que podrían definir el control en el Senado estadounidense.

(Télam)