(Por Gonzalo Ruiz Tovar, desde Lima) La renuncia del ministro del Interior de Perú, Luis Barranzuela, presentada anoche en medio de escándalo y de una expectación desbordada, destrabó aparentemente las puertas para que el Congreso le dé mañana el visto bueno al gabinete encabezado por Mirtha Vásquez.

Hasta antes, las reacciones de los partidos no dejaban dudas: con Barranzuela, el gabinete sería censurado. Peor aún, crecían especulaciones de que Vásquez también se rebelaría y se iría, lo que hubiera agravado la situación del presidente Pedro Castillo.

Pero la dimisión cambió el panorama: “Estuvo muy bien que renunciara. Esto da posibilidad de brindar el voto de confianza, porque él era quien friccionaba”, dijo por ejemplo el portavoz del partido de derecha Avanza País, José Williams.

“Poco a poco las cosas van mejorando. En favor de la estabilidad política y la reactivación económica, debe darse el voto de confianza”, agregó Edwin Martínez, de Acción Popular, uno de los partidos de centroderecha que serán vitales en la sesión.

Mañana se cumplirá una diligencia obligada por la Constitución: el Gabinete de Vásquez, en funciones desde hace un mes, le pedirá al Congreso un voto de confianza. Si lo logra, con mayoría simple entre los parlamentarios presentes, podrá seguir; de lo contrario, estará obligado a renunciar en pleno.

La sesión empezó el lunes de la semana pasada, pero, después de que Vásquez expusiera diez ejes de acción y de que los congresistas comenzaran a argumentar, la muerte del oficialista Fernando Herrera Mamani abrió un paréntesis de diez días.

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Hasta allí, todo apuntaba a que el gabinete lograría el sí con poca ventaja, aunque varias bancadas dudaban en apoyar a un equipo que incluyera a Barranzuela, abogado de 58 años resistido por varios aspectos de su devenir profesional.

Los 31 de octubre hay en Perú celebración doble, ya que Halloween coincide con el Día de la Canción Criolla, lo que conduce a grandes fiestas. Pero esta vez no se podía, pues por la pandemia de coronavirus, el Ministerio de Interior las prohibió, incluso en residencias particulares.

Pero hubo quienes no respetaron la disposición, entre ellos, al parecer, Barranzuela, su autor. Alertados por vecinos, reporteros llegaron a su casa, en el distrito limeño Santiago de Surco, y hallaron numerosas personas y equipos de sonido que llenaban de música criolla a todo el barrio.

Sorprendido, Barranzuela aseguró que era una reunión de trabajo, mientras los participantes se evadían. El argumento se complementó al día siguiente cuando una vecina aseguró que la música en realidad salía de su casa.

Pocos creyeron. “Ministro, asuma su responsabilidad: renuncie. No invoco las sinrazones de la derecha para cuestionar su función, sino sus propios actos que lo descalifican”, escribió en las redes la portavoz alterna del partido oficialista Perú Libre (PL), Silvana Robles.

"La premier debe exigir la renuncia. La emergencia sanitaria y el Gobierno popular que representamos exigen disciplina y respeto. No seamos irresponsables", agregó Kelly Portalatino, también del sector de PL que rechaza a Vásquez pero sin cuestionar hasta ese momento al titular del Interior.

Todas las bancadas elevaron voces contra Barranzuela. También la sociedad civil. Esta vez no hubo división entre oficialistas y opositores.

Vásquez que suele recibir elogios por su manejo de crisis, recurrió a un tuit: “He recibido una respuesta del ministro sobre el evento en su casa, que considero inaceptable. Al retorno del Presidente (estaba en el campo visitando a los padres) tomaremos las decisiones que correspondan”, señaló el lunes.

Tras eso, el martes transcurrió en medio de hermetismo y tensión, pues no había anuncios oficiales y se acercaba el momento de enfrentar al Congreso. Barranzuela fue visto en Palacio, pero se retiró tras pocos minutos sin declarar.

“He tomado la decisión democrática de renunciar de forma irrevocable (…), rechazando las falsas acusaciones a mi trayectoria profesional y en respeto a la gobernabilidad y la confianza del Presidente”, escribió finalmente Barranzuela en Twitter cuando se acercaba la medianoche.

“Anuncio que he recibido y aceptado la renuncia del ministro Luis Barranzuela. En las próximas horas tomaré juramento a quien le sucederá. Nuestro compromiso continúa siendo el de garantizar la gobernabilidad del país”, escribió después Castillo en la misma red.

Aunque no se conoce el nombre del reemplazante, en el ambiente político había un cierto suspiro de alivio, porque el ahora exministro fue siempre un punto de discordia por antecedentes que supuestamente lo hacían incompatible con el cargo.

Así, fue oficial de la Policía, pero lo sacaron cuando no pudo superar el grado de mayor. En su paso por la institución de la que como ministro se convertía en jefe, acumuló un récord de 158 sanciones disciplinarias, con lo que, sumados los tiempos, estuvo suspendido por más de dos años.

Por otro lado, desde el Ministerio debía luchar contra el crimen, cuando entre sus clientes como abogado tuvo a traficantes de armas y a acusados de corrupción -incluidos miembros de la plana mayor de PL- y debía liderar la erradicación de cultivos excedentarios de coca, cuando había sido público crítico de esa práctica y estaba aliado profesionalmente con gremios de productores de la hoja.

La salida de Barrenzuela no garantiza el triunfo del sí, pero hace de esa opción la más posible, con lo que Castillo podría comenzar a trabajar con pie firme tres meses después de su posesión y tras el fracaso del primer gabinete, encabezado por Guido Bellido, para cerrar acuerdos.

Los partidos de derecha y la fracción fundacional de PL, que se han dicho dispuestos a votar en contra, suman unos 60 votos, pero algunos de sus miembros podrían inclinarse por la abstención. Del otro lado, las fuerzas de centroderecha y centro, más la izquierda que apoya a Vásquez, podrían bordear los 70 votos. (Télam)