El papa Francisco lamentó hoy "los terribles efectos de la colonización" sobre los indígenas canadienses, al encabezar un peregrinaje junto a fieles católicos y nativos en el que también pidió que la Iglesia no se deje "guiar por los intereses unos pocos" y priorice a los pobres y marginados.

"Señor, como la gente a la orilla del mar de Galilea no tenía miedo de clamar por sus necesidades, también nosotros esta tarde acudimos a ti, con el dolor que llevamos dentro", planteó el pontífice desde el Lago Santa Ana, en el Oeste de Canadá, a donde llegó el domingo para una visita de seis días centrada en el perdón a los pueblos indígenas por los abusos en internados entre fines del siglo XIX y la década de 1990.

"Te traemos nuestra aridez y nuestras dificultades, los traumas de la violencia padecida por nuestros hermanos y hermanas indígenas", aseveró el Papa en una colorida ceremonia que celebró en el lago ubicado unos 80 kilómetros al Norte de Edmonton, donde cumple la primera etapa de su visita.

Antes del discurso, se acercó a la orilla del lago considerando milagrosos por los nativos y lo contempló en silencio desde la silla de ruedas en la que se desplazó en el lugar. Allí, bendijo el agua y los cuarto puntos cardinales, una costumbre de los indígenas locales.

"En este lugar bendito, donde reinan la armonía y la paz, te presentamos las disonancias de nuestra historia, los terribles efectos de la colonización, el dolor imborrable de tantas familias, abuelos y niños. Ayúdanos a sanar nuestras heridas", enfatizó Francisco.

Ayer, el Papa pidió perdón "por el mal que tantos cristianos cometieron contra los pueblos indígenas" en las escuelas residenciales que funcionaron en el país norteamericano entre fines el siglo XIX y la década de 1990, y lamentó la "mentalidad colonialista" de miembros de la Iglesia que llevó a una "destrucción cultural" de los nativos.

Hoy, de cara a los miles de católicos que llegaron al lugar junto a los representantes de los pueblos indígenas First Nations y Métis, el Papa planteó a la Iglesia que priorice a los más necesitados.

"No podemos comenzar sino desde los pobres, desde los marginados" en el proceso de sanación de las comunidades, planteó.

"Con demasiada frecuencia nos dejamos guiar por los intereses de unos pocos que están bien; es necesario mirar más a las periferias y ponerse a la escucha del grito de los últimos, saber acoger el dolor de los que, muchas veces en silencio, en nuestras ciudades masificadas y despersonalizadas, gritan: No nos dejen solos", advirtió el Papa.

Ese, según Francisco, es "el grito de los ancianos que corren el peligro de morir solos en casa o abandonados en una estructura, o de los enfermos incómodos a los que, en vez de afecto, se les suministra la muerte".

Durante su mensaje, el pontífice advirtió además que "todos nosotros, como Iglesia, necesitamos sanación, ser sanados de la tentación de encerrarnos en nosotros mismos, de elegir la defensa de la institución antes que la búsqueda de la verdad, de preferir el poder mundano al servicio evangélico".

"Ayudémonos, queridos hermanos y hermanas, a contribuir para edificar con el auxilio de Dios una Iglesia madre como Él quiere: capaz de abrazar a cada hijo e hija; abierta a todos y que hable a cada uno; que no vaya contra nadie, sino al encuentro de todos", dijo a los fieles que llegaron al lugar.

En un mensaje que alentó la reconciliación entre indígenas y católicos, el Papa pidió "que la fraternidad es verdadera si une a los que están distanciados, que el mensaje de unidad que el cielo envía a la tierra no teme las diferencias y nos invita a la comunión, a volver a comenzar juntos, porque todos somos peregrinos en camino".

Luego de haber destacado esta mañana el rol de los ancianos en la vida social del país, el Papa dedicó una parte de su mensaje a las "abuelas" y su importancia en la transmisión de la fe católica.

"Queridas abuelas, sus corazones son fuentes de las que surge el agua viva de la fe, con la que han apagado la sed de hijos y nietos. Me admira el papel vital de la mujer en las comunidades indígenas. Ocupan un puesto de mucho relieve en cuanto fuentes benditas de vida, no sólo física sino también espiritual", sostuvo. (Télam)