El papa Francisco animó hoy a indígenas canadienses a la "reconciliación" tras abusos en internados cristianos y pidió que el maltrato "no vuelva a pasar en la Iglesia", al criticar el rol de algunos cristianos durante el régimen de asimilación forzada en internados que funcionaron entre 1883 y 1996.

"No debemos olvidar que también en la Iglesia el trigo se mezcla con la cizaña. Y precisamente a causa de esa cizaña quise realizar esta peregrinación penitencial, y comenzarla esta mañana haciendo memoria del mal que sufrieron los pueblos indígenas por parte de muchos cristianos y con dolor pedir perdón", planteó el papa en un encuentro con representantes indígenas en Edmonton, en el Oeste del país.

"Me duele pensar que algunos católicos hayan contribuido a las políticas de asimilación y desvinculación que transmitían un sentido de inferioridad, sustrayendo a comunidades y personas sus identidades culturales y espirituales, cortando sus raíces y alimentando actitudes prejuiciosas y discriminatorias, y que eso también se haya hecho en nombre de una educación que se suponía cristiana", agregó el papa en el segundo día de su visita a Canadá, que inició ayer acompañado por Télam y otros medios a bordo del avión papal.

"En nombre de Jesús, que esto no vuelva a pasar en la Iglesia", reclamó el pontífice.

Antes, en su primer discurso en suelo canadiense, el papa había pedido "perdón por el mal que tantos cristianos cometieron contra los pueblos indígenas" en las escuelas residenciales que funcionaron en el país norteamericano entre fines el siglo XIX y la década de 1990, y lamentó la "mentalidad colonialista" de miembros de la Iglesia que llevó a una "destrucción cultural" de los nativos.

En ese marco, Jorge Bergoglio planteó por la tarde que "si queremos reconciliarnos entre nosotros y dentro de nosotros, reconciliarnos con el pasado, con las injusticias sufridas y la memoria herida, con sucesos traumáticos que ningún consuelo humano puede sanar, hay que levantar la mirada a Jesús crucificado, hay que obtener la paz en su altar".

Para el papa, que también visitará Québec e Iqaluit durante la gira, "si pensamos en el dolor imborrable experimentado en este lugar por tantas personas en el seno de instituciones eclesiales, sólo se experimenta rabia y vergüenza".

Los abusos en internados, para el papa, sucedieron "cuando los creyentes se dejaron mundanizar y, más que promover la reconciliación, impusieron su propio modelo cultural. Esta mentalidad tarda en morir, incluso desde el punto de vista religioso". (Télam)