El papa Francisco afirmó hoy que los abusos a indígenas canadienses cometidos en algunos de los 139 internados que funcionaron en el país durante casi un siglo fueron una herida al "cuerpo de Cristo" y, al celebrar su segunda misa en el país norteamericano, planteó que las actitudes de los cristianos involucrados representaron "el escándalo del mal".

"¿Qué ha pasado?, ¿por qué ha sucedido?, ¿cómo ha podido ocurrir? Hermanos y hermanas, son preguntas que cada uno de nosotros se hace a sí mismo; y son también cuestiones candentes que resuenan en el corazón de la Iglesia que peregrina en Canadá, en este arduo camino de sanación y reconciliación que está realizando", señaló el pontífice desde el Santuario de Santa Ana de Beaupré, en Quebec.

Frente a 1.400 personas dentro del Santuario, en su mayoría indígenas a los que los organizadores reservaron el 70% de las entradas, y otras 15.000 en los alrededores, el Papa mostró una vez más su cercanía en un lugar de fuerte representación para el catolicismo de toda América del Norte al que peregrinan cerca de un millón de personas al año.

Entre los peregrinos que llegaron hasta los alrededores del Santuario, en la zona conocida como las "llanuras de Abraham", Télam dialogó con los miembros de la comunidad indígena Mashteuiatsh, que caminaron 275 kilómetros en una semana para poder escuchar al pontífice.

"Fue un trabajo en equipo, cada uno caminó los kilómetros que pudo y nos apoyamos entre todos para venir a escuchar al Papa y reflexionar junto a otras comunidades", planteó uno de los líderes, Jay Launière-Mathias, sobre la llegada del grupo integrado por sobrevivientes del internado Pointe-Bleue, que cerró en 1991.

La reflexión de Francisco se dio en continuidad con el pedido de perdón hacia los indígenas del país por el rol de los cristianos en el sistema de escuelas residenciales que estuvieron activas de 1883 a 1996, en las que se reportaron casos de abusos físicos, psicológicos y sexuales a niños nativos y que marca la visita papal a Canadá.

"También nosotros, ante el escándalo del mal y ante el Cuerpo de Cristo herido en la carne de nuestros hermanos indígenas, nos hemos sumergido en la amargura y sentimos el peso de la caída", profundizó Francisco en esa dirección.

Ayer, al llegar a Quebec desde Edmonton, unas 25.000 personas salieron a la calle a recibir al Papa, informaron los organizadores de la visita.

El pedido de perdón por lo que el Papa consideró la "nefasta" experiencia de los internados, que según Jorge Bergoglio provocó una "destrucción cultural" de las costumbres nativas, es el hilo conductor de la visita de seis a Canadá que Francisco inició el domingo.

Algunos de los 139 internados dispuestos en todo el país, ideados y financiados por el Estado canadiense, fueron gestionados por instituciones católicas y cristianas, por lo que los sobrevivientes reclamaron en 2015 la necesidad de una disculpa papal en Canadá que Francisco finalmente cumplió esta semana. (Télam)