Francia "cerró los ojos frente a la preparación" del genocidio de los tutsis en Ruanda en 1994, pero pese a tener una "responsabilidad abrumadora" en las matanzas no fue "cómplice" del mismo, sostiene un informe de una comisión de historiadores creada por el presidente francés, Emmanuel Macron, publicado hoy.

En el documento, que fue entregado a Macron, se acusa a Francia de haber "cerrado los ojos" pese a las "alertas", pero descarta que haya sido "cómplice" del genocidio que dejó al menos 800.000 muertos, según cifras de Naciones Unidas (ONU).

El informe podría marcar un punto de inflexión en la relación entre ambos países, deteriorada durante más de 25 años por las controversias sobre el papel de Francia en el exterminio.

El documento, de más de 1.000 páginas y realizado en base a telegramas diplomáticos y notas confidenciales, apunta a la responsabilidad crucial del presidente socialista de ese entonces, François Mitterrand (1981-1995), recogió la agencia de noticias AFP.

Mitterrand brindó un apoyo casi "incondicional" al régimen "racista, corrupto y violento" del presidente Juvénal Habyarimana, frente a una rebelión tutsi dirigida desde la Uganda anglosajona, añade el trabajo.

El mandatario socialista tenía "una relación fuerte, personal y directa" con Habyarimana, señalan los 14 historiadores de la comisión creada por Macron.

El informe apunta también a la responsabilidad del Estado Mayor Presidencial (EMP) de Mitterrand, dirigido por el general Christian Quesnot y su adjunto, el coronel y ahora general Jean-Pierre Huchon. Mitterrand falleció en 1996 pero los dos militares, ya jubilados, aún viven.

Cuando estalló el genocidio, Francia "tardó en romper" con el gobierno ruandés, y siguió considerando a la amenaza del partido actualmente gobernante Frente Patriótico Ruandés (FPR) como "el centro de sus preocupaciones", escriben los historiadores.

El genocidio terminó con la victoria del FPR de Paul Kagame, que se convirtió en presidente de Ruanda en julio de 1994.

Desde entonces, Francia mantuvo relaciones tensas con Ruanda, marcadas por la ruptura de nexos diplomáticas en 2006, aunque mejoraron con la llegada al poder de Macron en 2017. (Télam)