Francia rechazó formalmente a más de la mitad de los migrantes socorridos en el mar Mediterráneo por el buque humanitario Ocean Viking, que finalmente desembarcaron en un puerto francés ante el rechazo de Italia, un hecho que desató fricciones diplomáticas entre París y Roma.

El rechazo fue informado hoy por el Ministerio del Interior, una semana después de que el Ocean Viking, un barco de la ONG SOS Meditérranée con 234 migrantes rescatados en el Mediterráneo, entre ellos 57 niños, desembarcó en el puerto militar de Toulon, en sur de Francia.

Este desembarco se produjo luego que Italia se negó a recibir a la embarcación a pesar de que -según París-, le correspondía hacerlo por encontrarse el barco más cerca de las costas italianas.

"Lo que está muy claro es que las personas que hemos recibido se descontarán de las que reubiquemos en virtud de los acuerdos que tenemos con Italia", subrayaron fuentes de la Presidencia francesa citadas por la agencia de noticias AFP.

El rechazo a abrir sus puertos del Gobierno de la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, tensó las relaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, que calificó el hecho como un "gesto feo", aunque abogó por "continuar la cooperación".

El pasado viernes, el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, dijo en una rueda de prensa que lamentaba el comportamiento de Italia, que su actitud no estuvo "a la altura del deber de humanidad", además de ser "contrario al derecho internacional, a la solidaridad y los compromisos que el Gobierno italiano adquirió hace unas semanas, antes de la llegada de las nuevas autoridades italianas".

Darmanin anunció represalias, entre ellas la suspensión del plan de acogida de 3.500 refugiados que, tras desembarcar en Italia en meses anteriores, se encontraban en este país y debían ir a Francia antes del próximo verano, según el mecanismo de solidaridad europeo.

El ministro llamó a adoptar la misma medida a Alemania y a otros países europeos que participaban de este acuerdo de solidaridad y que también debían acoger refugiados que ahora viven en Italia.

La autoridad francesa encargada de estudiar las demandas de asilo (Ofpra) emitió una "opinión desfavorable" para 123 de los migrantes, a quienes se les rechazó formalmente la "entrada", dijo un funcionario del Ministerio del Interior ante el Consejo de Estado.

Las autoridades francesas no indicaron en cambio si estos, todos adultos, serían expulsados del país.

A inicios de semana, cuando la Ofpra no había terminado aún sus investigaciones, Darmanin, adelantó que al menos 44 personas serían expulsadas.

La Ofpra emitió en cambio una "opinión favorable a una admisión en el territorio" para los otros 66 migrantes adultos. El organismo de ayuda social a la infancia se hizo cargo por su parte de unos 45 migrantes más, menores de edad.

Las personas aceptadas "podrán ser reubicadas" en los 11 países europeos, entre ellos Alemania, Finlandia o Portugal, que se presentaron como voluntarios para acogerlos tras su desembarco en Francia, según una fuente del ministerio.

El caso le generó también fricciones intramuros a Macron luego de que recibiera un ataque parlamentario de la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) por haber permitido el desembarco que rechazó el Gobierno italiano.

La diputada Laura Lavalette, de esa formación anti inmigración, acusó al Ejecutivo de tener una política de "acoger y repartir" los inmigrantes, una medida que "favorece la clandestinidad", mientras que el RN propone "socorrer y devolver".

Los ministros de Interior de la Unión Europea (UE) celebrarán la próxima semana una reunión extraordinaria para discutir la situación migratoria que provocó enorme tensión entre Italia y Francia. (Télam)