El primer ministro interino del Líbano, Saad Hariri, anunció hoy su renuncia al cargo tras no poder formar un nuevo Gobierno durante los casi nueve meses que estuvo en funciones, un hecho que profundiza aún más la crisis social y política que atraviesa el país y que es la peor desde la guerra civil.

Hariri fue nombrado primer ministro en octubre de 2020, pero no pudo formar un Gabinete para lanzar reformas fundamentales que permitiesen desbloquear la ayuda internacional, tan necesarias luego de una masiva explosión en el puerto de la capital el año pasado que destruyó gran parte de la ciudad.

El funcionario anunció su dimisión en una conferencia de prensa tras reunirse con el presidente Michel Aoun en el Palacio Presidencial al este de la capital, Beirut.

"La posición del presidente Aoun no ha cambiado y las enmiendas que solicitó afectan la nominación de ministros cristianos", aseguró Hariri, citado por la agencia de noticias Andalu.

"El presidente Aoun me dijo que es difícil llegar a un consenso, así que dimití y que Allah ayude al país", agregó el político.

El miércoles, Hariri le presentó a Aoun un nuevo posible gabinete que incluía a 24 ministros. "Para mí, este Gobierno puede comenzar a rescatar al país y detener el colapso", aseguró en ese momento.

Durante los últimos meses Hariri y Aoun intercambiaron acusaciones y reproches por la crisis, recrudecida por la pandemia de coronavirus, y Hariri acusó al presidente y su aliado, el partido-milicia islamista Hezbollah, de buscar obtener un tercio de los escaños del gabinete.

En Líbano existe un modelo particular de Gobierno en el que los cargos políticos se deben repartir equitativamente entre las facciones musulmanas (sunitas-chiítas) y cristianas del país, y una tercera parte de los escaños implica tener poder de veto sobre las decisiones y políticas gubernamentales.

Este país de Medio Oriente está sin un Gobierno plenamente operativo desde la dimisión de Hasan Diab, tras la devastadora explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020, que dejó más de 200 fallecidos y miles de heridos.

En medio de esa nueva crisis política, Hariri fue designado para la tarea de formar un Ejecutivo en octubre de 2020, cerca de un año después de renunciar en medio de otra oleada de movilizaciones populares en su contra.

Esta parálisis política además coincide con una crisis económica del país, la peor desde la guerra civil (1975-1990), con una depreciación histórica de su moneda, una inflación disparada, despidos masivos y agravación de la pobreza.

En junio pasado, el Banco Mundial afirmó que la situación del Líbano es una de las peores registradas a nivel mundial desde mediados del siglo XIX, con una caída drástica de cerca del 40% del PBI per cápita desde 2018.

El panorama se agrava aún más con la pandemia de coronavirus, que en el Líbano suma más 546.000 contagios y cerca de 8.000 muertos, y las autoridades alertaron en los últimos días que la variante Delta, más contagiosa que las versiones anteriores, ya está en el país. (Télam)