La familia del exvicepresidente paraguayo Óscar Denis, secuestrado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) hace más de un año, recomendó al ministro de Interior, Arnaldo Giuzzio, “guardar un respetuoso silencio” ante lo que consideraron el fracaso de las políticas de seguridad.

Las hijas de Denis lamentaron que Giuzzio prefiera dar la espalda al problema y pretende “tapar el sol con un dedo, a través de un discurso simplista, egoísta, infantil y hasta ofensivo para las víctimas”.

La cuestión se relaciona con que esta semana se cumplieron 20 años del secuestro de María Edith Bordón de Debernardi, el primero atribuido al EPP, que después ejecutó varios más como forma de financiarse.

Giuzzio negó en la semana que existiera en el país una “industria del secuestro”, como señalaron algunos medios.

"Ocurría a la luz del día y en uno de los lugares más públicos de la capital, como si empezaran a escribir la historia del secuestro con prólogo de burla hacia un Estado que no estaba preparado para lo que vendría", expresó un comunicado de las hijas de Denis.

La familia del exvice remarcó que pasaron “varios secuestrados y cientos de muertos por el camino y algunos de los secuestrados pudieron volver a sus hogares pero otros encontraron la muerte más cruel en manos de unos cobardes sin patria y sin escrúpulos”.

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“Otros siguen secuestrados hace bastante tiempo, haciéndonos creer que no contamos con un Estado protector y garante de derechos, sino con gobiernos de turno que durante estos 20 años no han hecho otra cosa que sumar bajas en sus filas policiales, engrosar la lista de civiles secuestrados y mirar desde el banco de suplentes como estos grupos criminales extendieron su negocio delictivo”, criticaron.

En manos del EPP, además de Denis –retenido desde el 9 de septiembre del 2020- se encuentran el oficial de policía Edelio Morínigo, llevado el 5 de julio de 2014, y el ganadero Félix Urbieta, secuestrado el 12 de octubre de 2016.

Para la familia de Denis, el Estado se encuentra “completamente sometido a la voluntad de un grupo de forajidos, pertenecientes a dos o tres familias que tienen en vilo a un país y somete a cada Gobierno que pasa”, reportó el sitio del diario Última Hora.

“Decir que la seguridad está mejorando, cuando hace más de un año que no tenemos novedades de nuestro padre, hace cinco años de Urbieta y hace siete de Morínigo, es simplemente la negación de la inoperancia y la ineficiencia de los servicios de seguridad, y peor aún, es darle un tiro de gracia al atisbo de confianza que todavía teníamos en su gestión”, agregaron.

"Si no se cuenta con una política de combate clara y eficaz, es mejor guardar respetuoso silencio", concluyeron las hijas del dirigente liberal. (Télam)