La expresidenta boliviana de facto Jeanine Áñez, quien cumple prisión preventiva, fue hospitalizada esta mañana por tercera vez en una semana para realizarse exámenes médicos y devuelta al penal a las pocas horas, lo que indignó a su abogada, que sigue asegurando que su salud está "muy afectada".

"La sacaron sin avisar a la familia ni a la defensa y recién ahora nos han llamado, cuando ya está ingresando de vuelta al penal", se quejó ante la prensa su defensora Norka Cuéllar en las puertas de la cárcel femenina de La Paz.

Sin previo aviso público, Áñez fue llevada a primera hora a un hospital de El Alto, ciudad contigua a La Paz, donde se le realizaron estudios cardiológicos y otros solicitados por sus familiares y médicos que la atendieron la semana pasada, reveló una fuente de la Dirección de Penitenciarías, que añadió que esa oficina emitiría más tarde un informe oficial sobre su salud.

Los médicos del Instituto del Tórax de La Paz que la examinaron dos veces la semana pasada le diagnosticaron hipertensión y ansiedad, pero fue retornada a prisión después de que los médicos la encontraran "totalmente estable".

Cuéllar consideró una irregularidad y un riesgo sanitario el traslado de la exgobernante de 54 años a un hospital de El Alto, en una operativo que duró unas tres horas, sin previa notificación a sus familiares y representantes legales.

"Denuncio el irregular traslado de la expresidenta Jeanine Áñez desde el penal de Miraflores al Hospital del Norte. ¿Cómo la van a llevar a un hospital que está a 4.100 metros de altura con hipertensión?", planteó.

La letrada dijo que hasta esta mañana la defensa legal no había logrado que las autoridades penitenciarias o judiciales informaran oficialmente sobre los pasados estudios que se le realizaron en medio de aparatosos operativos policiales de salida y entrada a la cárcel.

"Solicitamos saber cuál es el estado real de la señora Áñez, la exmandataria no está en buenas condiciones, está muy mal de salud, está muy afectada en su salud", evaluó Cuéllar, citada por medios locales y la agencia de noticias Sputnik.

Áñez está detenida desde marzo y pesan sobre ella dos órdenes de detención preventiva, que prolongarían su encierro al menos hasta febrero de 2022, en espera de juicio, acusada del golpe de Estado de 2019, en el que el presidente Evo Morales fue forzado a renunciar y ella se proclamó presidenta transitoria.

Por separado, la Fiscalía General tramita la aprobación de varios juicios de responsabilidades contra la expresidenta, por masacres, sedición y delitos económicos y administrativos y violación de la Constitución. (Télam)