La necesidad de entender la vacuna contra el coronavirus como un bien necesario para la humanidad, y de que las cadenas de suministro permitan una distribución más equitativa de las dosis entre todos los países, fueron las líneas directrices de un debate online realizado hoy por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y el Club Valdai, uno de los principales think-tanks de Rusia.

Del foro, convocado bajo el título "Vacunas como bien público global: multilateralismo, cooperación e integración regional", participaron, además de ponentes del CARI, representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), miembros de la Fundación Mundo Sano, vinculada con el grupo farmacéutico Insud, a cargo de la fabricación del principio activo de la vacuna de Oxford/AstraZeneca en la Argentina.

El evento se inició a las 10 hora argentina, en formato online tras el saludo en nombre del CARI de su presidente, José Octavio Bordón.

El primero en hablar fue el presidente de la Junta para la Fundación para el Desarrollo y Apoyo del Club Valdai, Andrey Bystritskiy, quien señaló que la Covid-19 reveló la debilidad de los instituciones publicas y sorprendió al mundo que no puede encontrar la senda para resolver la situación.

"Esta situación es un testimonio de que no sabemos ponernos de acuerdo y de que deberemos encontrar un nuevo consenso y una nueva globalidad", ya que "un mundo seguro solo es posible con una vacunación global. La palabra global es clave".

Luego, la presidenta de la Fundación Mundo Sano, Silvia Gold, subrayó "la crisis sin precedentes, que tiene origen sanitario, pero que abarca todas las esferas y nos obliga a una reflexión profunda sobre el mundo futuro".

Gold admitió que la sociedad está cansada y castigada frente a una pandemia para la que "no estábamos preparados. No había insumos ni know how", pero destacó asimismo que "hubo cosas bien hechas: la ciencia logró en tiempo récord disponer del genoma de virus y una vacuna, y lo logró de modo colaborativo, lo que permitió llegar donde estamos hoy".

"El acceso a la vacuna como bien público global es fundamental", concluyó.

Luego, en representación del CARI, Carlos Regazzoni, hizo foco en los problemas de distribución de la vacuna y en el contraste que ese raparto tiene con la distribución de los contagios entre los países del mundo.

"Si la distribución no retoma un criterio de universalidad habrá serias consecuencias", dijo, tras advertir sobre lo riesgos de que una ciencia que no es humanista ni universal se transforme en un mero objeto de poder.

Regazzoni recordó que se necesitan 14 mil millones de dosis para transformar la pandemia en un problema de salud controlado, y que el precio promedio de cada dosis es de 15 dólares.

El director de programas del Valdai Discussion Club, Oleg Barabanov, subrayó las diferencias entre las vacunaciones entre países ricos y pobres y advirtió que esa diferencia "podría empeorar los problemas que ya existían entre esos países (ecológicas, de acceso a los bienes culturales y materiales, etc), e insistió en lo imperativo de lograr que la vacuna sea "un bien global".

Baravanov resaltó la importancia de la vacuna, pero hizo hincapié en que "el valor agregado de ésta sin cuarentena no es relevante" e ilustró con el contraste entre países con buenos indices de vacunación, como Israel que bajó desde 11 mil casos diarios hasta 2 mil, y Emiratos Árabes Unidos (EAU) que con altos porcentajes de vacunación, pero sin cuarentena, no bajó la curva.

Seguidamente, Ana Pereiro de la Fundación Mundo Sano, dijo que la pandemia aceleró transformaciones en curso, como la telemedicina, la necesidad de producción nacional de insumos críticos, como los equipos de protección personal, y subrayó la necesidad de la equidad en el acceso y de entender las vacunas como bien público global y la vacunación como una solución colectiva a la pandemia.

Victor Jeifets, director del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de san Petersburgo, criticó que los países más ricos se hayan centrado exclusivamente en cuidar a sus poblaciones, acaparando vacunas y dijo que ya está en curso una "Guerra Fría 2.0", que se manifiesta, en relación con la pandemia, en el uso de las vacunas como instrumentos de influencia política.

Enrique Pérez, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebró que 113 millones de personas ya recibieron la vacuna en el grupo de naciones que integran el organismo y centró su ponencia en los avances del mecanismo Covax para la distribución de dosis. (Télam)