El exministro de Salud de Brasil Eduardo Pazuello, general del Ejército que estuvo diez meses en el cargo, afirmó hoy ante una comisión investigadora del Senado que el país no sigue consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) frente a la pandemia de coronavirus por una cuestión de soberanía y pretendió blindar, con declaraciones tildadas de mentirosas por la oposición, al presidente Jair Bolsonaro.

"Las decisiones son del Ministerio. No estamos obligados a cumplir ningún tipo de orientación. Somos soberanos", dijo al responder al senador Renán Calheiros, relator de la comisión que investiga la muy criticada gestión de la pandemia del Gobierno del presidente Bolsonaro.

Pazuello es el testigo más importante de la comisión porque durante su gestión se dio impulso a la cloroquina, remedio antipalúdico sin pruebas científicas de que funcione para pacientes con Covid-19, y el presidente animó a la sociedad a no cumplir las cuarentenas.

El general del Ejército se sintió mal, le bajó la presión y la sesión debió suspenderse hasta mañana, justo cuando 23 senadores lo interrogaban sobre por qué faltó en Manaos, capital de Amazonas, en enero, oxígeno para atender a los pacientes con Covid-19.

El exgeneral preservó a Bolsonaro al asegurar que el mandatario en ningún momento le dio una orden para lanzar una política a favor de la prescripción de cloroquina, una droga contra la malaria que el Ministerio de Salud distribuyó como prevención, cuando carece de efectividad comprobada contra el coronavirus.

"Realmente el ministro Pazuello está mintiendo", denunció el relator de la comisión, senador Renán Calheiros, cuando el exministro fue interrogado sobre la decisión de Bolsonaro de suspender la compra, en octubre, de las vacunas chinas CoronaVac, luego que el Ministerio de Salud anunciara la adquisición.

"Una cosa son las decisiones de gestión y otra cosa son los posts en internet o videos para Twitter", dijo Pazuello, dando a entender que el presidente se comunica por las redes sin tener en cuenta lo que se hace en la gestión.

Tampoco el ministro admitió que desde el Gobierno se hayan realizado campañas para un tratamiento con cloroquina en lugar de promover el uso de barbijo o distanciamiento social.

"No proteja más al mentiroso de su jefe, el presidente Bolsonaro se olvidará de usted y usted manchará su biografía en el Ejército", le dijo el senador Humberto Costa, del opositor Partido de los Trabajadores.

Pazuello tenía licencia para mentir. Como testigo, logró un habeas corpus del Supremo Tribunal Federal que no lo obligaba a incriminarse en supuestos delitos.

"Hace 70 años que usamos ese antiviral e antiinflamatorio como la cloroquina", dijo el general, quien no es médico y se define como especialista en logística.

Pazuello también desmintió a otros testigos que dijeron que los hijos del presidente se ocupaban en forma paralela de las políticas de salud de Brasil, segundo país del mundo en muertes por coronavirus y tercero en infectados.

Uno de los picos de tensión de la sesión fue cuando el exministro tuvo un fuerte enfrentamiento con el senador Eduardo Braga, de Amazonas, que lo acusó de omitir los pedidos por falta de oxígeno en enero en Manaos.

"Faltó oxígeno durante apenas tres días", dijo Pazuello, quien fue acusado de "mentiroso" por Braga, que mostró documentación de que faltó oxígeno desde el 15 hasta el 30 de enero pasado en ese estado norteño.

Otro capítulo del interrogatorio fue la adquisición de vacunas del laboratorio estadounidense Pfizer y la demora de dos meses que la propia empresa reconoció por parte del Gobierno a la hora de responder una carta en la que ofrecía 70 millones de dosis.

Pazuello desmintió a la cúpula de Pfizer y dijo que su equipo legal negoció todo el tiempo con la empresa y denunció que las condiciones que pedía la farmacéutica como garantía "daban miedo".

Dio algunos ejemplos: pago por adelantado, bienes del Gobierno en el exterior en garantía y la aceptación de tribunales en Nueva York para solucionar eventuales controversias.

"Cuando escuché a Pfizer era todo muy extraño", dijo Pazuello, quien explicó que en marzo cerró un contrato por 200 millones con el laboratorio estadounidense, aunque no comentó el tenor del mismo.

Pazuello negó que existiera en el Gobierno una política de inmunización de rebaño dejando morir a las personas para evitar el cese de actividades económicas, como sospecha la comisión investigadora del Senado.

Desde el Gobierno se cantó victoria por lo menos porque Pazuello no apuntó hacia arriba y salvó a Bolsonaro una y otra vez en las siete horas que duró la audiencia.

"Decían que Pazuello no iba a declarar y destruyó la narrativa opositora. El Gobierno defendió a los brasileños", celebró el senador Marcos Rogerio, del derechista Demócratas, defensor de Bolsonaro en la comisión parlamentaria.


(Télam)