Rodrigo Londoño, jefe de la extinta guerrilla que firmó la paz en Colombia, pidió al expresidente y premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, mediar ante el Gobierno para detener la "masacre" de antiguos rebeldes y la destrucción de los acuerdos que extinguieron un conflicto de más de medio siglo. 

"Hoy, para muchos de nosotros, el Acuerdo de Paz se parece más a la muerte que a la vida", escribió Londoño en una carta pública difundida hoy y dirigida al exmandatario (2010-2018), informó la agencia de noticias AFP.

El entonces jefe de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Santos firmaron en 2016 un acuerdo que desmovilizó a unos 13.000 rebeldes, y que le valió al segundo el Premio Nobel de la Paz ese año. 

Londoño, conocido como "Timoshenko", pide a Santos que se reúna con el presidente de Colombia Iván Duque "y con aquellos que generamos un Acuerdo histórico" para hablar de "los desafíos dificilísimos que presenta. Unámonos", reza la misiva firmada por el último comandante en jefe del hoy partido de izquierda.

Londoño, líder del partido Comunes, deploró el asesinato de 254 guerrilleros que firmaron la paz en 2016. 

Expresidente "¡evitemos esta masacre, ya, hoy mismo!", clamó en su texto, y lo invitó a formar un frente común con el Gobierno de Duque para proteger a los excombatientes. 

Londoño criticó además la inacción de Duque frente a la seguridad de los guerrilleros que depusieron las armas, pese a que el Gobierno insiste en que movilizó recursos y fuerzas para garantizar sus vidas. 

Las autoridades denuncian que detrás de esos crímenes están grupos financiados por el narcotráfico, entre ellos disidencias que se marginaron del Acuerdo de Paz. 

Para el líder del partido Comunes, Duque tiene las manos "atadas por influencias de agendas partidistas extremas" o por quienes "promueven la guerra".

El presidente fue un crítico de los acuerdos entre Santos y las FARC, e incluso intentó sin éxito modificar algunos puntos del pacto que apoyó la ONU, alegando que era indulgente con responsables de delitos atroces.

La que fuera la guerrilla más poderosa de América aceptó someterse a la justicia de paz, confesar sus crímenes y reparar a las víctimas, a cambio de poder ejercer la política como partido. 

Si cumplen con los compromisos, los máximos responsables recibirán penas alternativas de prisión, de lo contrario se exponen a condenas de hasta 20 años de cárcel.

En enero, el Tribunal de paz imputó crímenes de guerra y lesa humanidad a ocho exlíderes de las FARC, incluido Londoño, por el secuestro de más de 21.000 personas. 

El jefe del partido Comunes aceptó la responsabilidad de los rebeldes en varios de los crímenes que han estremecido al país en seis décadas de conflicto armado. (Télam)