El exjefe de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Salvatore Mancuso reveló hoy que hubo “permanente comunicación” entre esa organización, el Ejército, la Policía y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el organismo de inteligencia, para la conformación del grupo y reseñó que muchos del crímenes de las AUC obedecieron a “pedidos que venían desde el Estado”.

Preso en una cárcel de la ciudad estadounidense de Atlanta, Mancuso declaró que quería “explicar bien” algo “importante”, que fue la convivencia de las AUC con las fuerzas de seguridad legales del país.

“Un grupo de autodefensas no podía crearse en ninguna región del país si no había apoyo de las instituciones del Estado y de la sociedad que componían esas regiones. Necesitábamos apoyo militar inicialmente; sin ese apoyo era imposible entrar. De ellos teníamos el resguardo para proteger”, afirmó.

El jefe paramilitar prestó declaración en el proceso que se le sigue a Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, en la Sala de Justicia y Paz del Tribunal de Medellín, sobre el funcionamiento de un grupo que se denominó La Terraza.

Mancuso explicó que la Policía, el Ejército y el ya desaparecido DAS estaban “infiltrados plenamente por los paramilitares” y admitió la responsabilidad de las AUC en los asesinatos de los investigadores y activistas ambientales y de derechos humanos Elsa Alvarado y Mario Calderón; del periodista y humorista Jaime Garzón; y del abogado y sociólogo Eduardo Umaña.

El Tribunal de Medellín investiga el accionar de “Don Berna”, hoy extraditado en Estados Unidos por narcotráfico, por la mano criminal de La Terraza, un grupo conformado por las AUC, el Cartel de Medellín y la Oficina de Envigado.

La audiencia estaba justamente relacionada con los magnicidios y crímenes de lesa humanidad atribuidos al grupo, como el asesinato de Garzón, muerto el 13 de agosto de 1999 en Bogotá.

El exdirector del DAS José Miguel Narváez cumple una condena de 26 años de prisión por decidir el asesinato en asociación con La Terraza, según consignó el sitio del diario El espectador.

Una de las primeras preguntas a Mancuso fue precisamente como se tomaban las decisiones de matar a algunas figuras públicas. Y Mancuso respondió: “Eran, en su gran mayoría, pedidos que venían desde el Estado y se encargaban a quien mejor pudiere desarrollar esa acción militar”.

Según el jefe paramilitar, algunos funcionarios como Narváez informaban quienes debían ser “dadas de baja” e, incluso, llegaba a zonas controladas por las AUC con listados de personas cuya muerte estaba planeada. (Télam)