Un exgobernador y candidato presidencial de México fue condenado por lavado de dinero tras admitir que aceptó más de 3,5 millones de dólares en sobornos que usó para comprar propiedades de manera fraudulenta en Estados Unidos, informó hoy el Departamento de Justicia estadounidense.

Tomás Yarrington Ruvalcaba, de 64 años, gobernador del estado de Tamaulipas entre 1999 y 2004 y candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de México en 2005, se declaró culpable de un cargo de blanqueo de activos, dijo la fiscal federal interina para el Distrito Sur de Texas, Jennifer Lowery.

El exdirigente político, recluido en una prisión en Texas, enfrenta hasta 20 años tras las rejas en Estados Unidos. La fecha de su sentencia aún no fue fijada.

Como parte de su declaración de culpabilidad, Yarrington acordó perder la propiedad de un condominio en Port Isabel, Texas, comprado de forma ilegal, reportó la agencia de noticias AFP.

Yarrington fue detenido en abril de 2017 en Florencia, Italia, mientras viajaba con nombre y pasaporte falsos, conforme a una acusación emitida en mayo de 2013. Había sido expulsado del PRI en 2016 y la fiscalía mexicana ofrecía por su captura una recompensa de unos 800.000 dólares.

En abril de 2018 fue finalmente extraditado a Estados Unidos, donde permanece detenido.

Según documentos judiciales, Yarrington recibió mientras era gobernador grandes sobornos de los principales narcotraficantes que operaban en Tamaulipas, incluido el Cártel del Golfo. A cambio, les permitía supuestamente traficar toneladas de drogas a Estados Unidos.

Los investigadores concluyeron que a partir de 1998 adquirió valiosos activos en Estados Unidos, como cuentas bancarias, residencias, aviones, vehículos y bienes raíces, muchos a través de préstamos presuntamente fraudulentos de bancos en Texas.

Tamaulipas, fronterizo con Texas, es un estado fuertemente golpeado por la violencia ligada al crimen organizado. En esa región hay frecuentes disputas entre el Cártel del Noreste, surgido de Los Zetas, y el del Golfo, que opera en la zona desde hace muchos años.

(Télam)