El excanciller brasileño Ernesto Araújo afirmó hoy que el Ministerio de Relaciones Exteriores se movilizó a pedido del presidente Jair Bolsonaro para adquirir el remedio antipalúdico cloroquina para usarlo como tratamiento contra la Covid-19, pese a que carece de comprobación científica, en plena profundización de la pandemia.

Ante la comisión parlamentaria del Senado que investiga al Gobierno, el diplomático, un admirador declarado del expresidente estadounidese Donald Trump, negó tener una animosidad ideológica contra China pese a que durante su gestión hablaba de la pandemia como "comunavirus" y "covidismo" multilateral.

El bolsonarista, uno de los más alineados al gurú de la ultraderecha Olavo de Carvalho, astrólogo radicado en Estados Unidos, negó responsabilidad en la adquisición de vacunas y fue acusado en varias oportunidades de mentir ante la comisión.

El excanciller, reemplazado el mes pasado por Carlos França, dijo que al inicio de la pandemia intercedió por orden de Bolsonaro ante India para conseguir hidroxicloroquina y cloroquina, remedios contra la malaria que tanto el mandatario como Trump promocionaban como una cura contra el coronavirus.

Araújo también defendió la decisión de no adherir al acuerdo de la ONU contra las noticias falsas de la pandemia porque sería, dijo, "permitir limitaciones a la libertad de expresión".

El exministro comprometió con sus dichos al invitado para mañana, el general Eduardo Pazuello, ministro de Salud desde mayo de 2020 hasta marzo pasado, a quien adjudicó toda la estrategia de adquisición de vacunas.

"Están entregando a Pazuello", dijo el vicepresidente de la comisión, Randolfe Rodrigues.

Por otra parte, el titular de la comisión, Omar Aziz, acusó a Araújo de no haberse movilizado para importar oxígeno con un avión militar desde Venezuela cuando la ciudad de Manaos, en enero, tenía pacientes muriendo por falta de ese recurso vital.

Araújo declaró que no pidió oxigeno al Gobierno de Caracas y que tampoco agradeció la donación de los cargamentos que hizo Venezuela y que llegaron tras 48 horas de viaje por tierra, cruzando la selva amazónica.

La comisión busca responsabilidades por los más de 435.000 muertos por Covid-19 en el país y quiere determinar si la gestión de Bolsonaro intentó evitar que hubiera víctimas o no.

La semana pasada, se conoció que el Gobierno no respondió durante dos meses una oferta de Pfizer por 70 millones de vacunas, un dato que ahora resuena con especial fuerza ya que la campaña de inmunización se ralentizó por falta de suministros para el envasado nacional.

Varios senadores acusan a Bolsonaro de haber aplicado la teoría de la inmunidad del rebaño y promovido contagios sin vacunación.











(Télam)