Tras denunciar persecuciones y detenciones arbitrarias de miembros de su gobierno, el ex presidente de Bolivia y actual candidato a senador, Evo Morales, convocó hoy a un acuerdo nacional para garantizar un proceso electoral en paz de cara a los comicios del próximo 3 de mayo, que buscarán poner fin a la interrupción del orden constitucional de noviembre pasado.

"Durante los últimos meses hemos sido testigos de hechos de violencia, creíamos que eran parte del pasado. Se han incrementado los casos de racismo y de discriminación. Hemos visto cómo se perseguía y golpeaban personas simplemente por vestir un color de ropa, o militar en un partido político", señaló Morales en un comunicado difundido a la prensa.

El máximo líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) propuso una iniciativa de 10 puntos que incluyen "erradicar el discurso de odio en las calles, en las redes, en los medios de comunicación", "el racismo y todas las formas de discriminación", y "las noticias falsas, las mentiras, la guerra sucia en toda la campaña electoral".

El ex mandatario, que gobernó desde 2006 hasta noviembre de 2019 cuando renunció y denunció un golpe de Estado, propuso también "desarticular todos los grupos de choque, paramilitares y otros que atenten contra la vida, la integridad física y la libertad de las personas" y que "todos los partidos políticos puedan hacer, libremente, la campaña".

Morales destacó, además, la necesidad de "garantizar que las instituciones como la Policía y las Fuerzas Armadas cumplan estrictamente con su rol constitucional" y la "efectiva participación de la comunidad internacional para que sean testigos y garantes de cada una de las etapas de todo el proceso electoral".

El ex mandatario, cuyo mandato constitucional concluyó el 22 de enero pasado cuando él ya estaba exiliado en Buenos Aires, fue derrocado en medio de violentas protestas y denuncias de fraude en las elecciones celebradas el 20 de octubre y anuladas posteriormente.

Morales primero celebró una victoria en primera vuelta, pero ante la escalada de violencia, aceptó llamar a nuevas elecciones. Sin embargo, esto no alcanzó y, tras denunciar un golpe, abandonó el país, primero hacia México y, finalmente, se instaló en Argentina.

"Estoy convencido que la violencia se alimenta de más violencia. Muchos lugares del mundo nos enseñan que desandar el camino de la violencia es muy difícil. Debemos aprender de estas lecciones", concluyó el dirigente en su comunicado. (Télam)