La jefa del gobierno autónomo de Escocia, Nicola Sturgeon, acusó hoy al Gobierno del primer ministro Boris Johnson de no respetar la democracia y prometió que el referendo de independencia previsto para 2023 se celebrará de manera "legal", aunque no cuente con el visto bueno del Reino Unido.

La líder del Partido Nacional Escocés (SNP) respaldó su argumento en el "mandato democrático indiscutible" del que dispone para llevar a cabo una consulta popular sobre la independencia del territorio tras las elecciones pasadas, en las que se quedó a un escaño de lograr la mayoría, aunque cuenta con el apoyo de Los Verdes.

"Debemos forjar un camino a seguir, si es necesario, sin una orden de la Sección 30", aseguró, sobre el mecanismo ya utilizado en 2014 por el cual Londres transfiere temporalmente el poder de legislar una consulta al Parlamento escocés.

"Estoy lista para negociar una orden de la Sección 30 si ahora decide que es un demócrata", agregó, en alusión a Johnson, y evaluó que "Escocia hoy está aún más preparada" que en 2014, cuando un plebiscito arrojó un rechazo del 55% a la independencia, informó la agencia de noticias Europa Press.

Si no se concreta un acuerdo entre ambas autoridades, el Gobierno escocés, que ya asignó casi 24 millones de dólares para la celebración del plebiscito, explorará diferentes vías, como la opción jurídica.

"Mi deber es con la gente de Escocia, no con Boris Johnson", insistió.

Johnson, que tiene la última palabra sobre si se autoriza o no un nuevo referendo de autodeterminación, se opone enérgicamente a él al considerar una consulta de este tipo solo puede ocurrir "una vez en una generación".

Las declaraciones de la funcionaria se enmarcan en el lanzamiento de una campaña para la independización escocesa de Londres y del informe "Independencia en el mundo moderno. Más rico, más feliz, más justo: ¿por qué no Escocia?", que analiza el desempeño de 10 países europeos como Irlanda, Suiza o Bélgica, y muestra que son "más prósperos, más justos y más productivos que Reino Unido", subrayó.

"Lo que va a cambiar es que estableceré un camino legal para seguir sin una Sección 30 si eso es lo que se requiere. Tenemos un gobierno en Reino Unido que no respeta la democracia y no respeta el Estado de Derecho", remarcó, acompañada por la líder de Los Verdes, Patrick Harvie.

En este sentido Sturgeon, líder del SNP, adelantó que "muy pronto" presentará ante el Parlamento una "significativa" actualización de todo este proceso, que por el momento está en fase de asesoramiento legal.

Johnson "no tiene autoridad democrática en Escocia, ni mayoría moral en ninguna parte", evaluó y criticó la salida de la Unión Europea y del mercado único contra su voluntad, luego de que en 2016 el 62% de los escoceses se opusieran en una consulta popular.

"¿Seguimos atados a un modelo económico de Reino Unido que nos condena a resultados económicos y sociales relativamente pobres que probablemente empeoren en lugar de mejorar fuera de la Unión Europea, o, en cambio, levantamos los ojos con esperanza y optimismo y nos inspiramos de países comparables de toda Europa?", expuso la funcionaria.

Cuestionada sobre cómo abordar un posible conflicto fronterizo como el del Reino Unido e Irlanda del Norte, Sturgeon reconoció que si Escocia está en la Unión Europea habrá problemas, requisitos regulatorios y aduaneros, pero confía en que se puedan manejar de mejor manera y que los beneficios superan a los desafíos.

Para Londres, en cambio, "no es el momento de hablar de otro referendo" y espera que ambos gobiernos "trabajen juntos" para solucionar "desafíos globales" como el alto costo de vida, la guerra de Ucrania y el resto de "problemas que son importantes para sus familias y sus comunidades".

Los laboristas escoceses también cuestionaron las declaraciones de Sturgeon y la acusaron de "jugar a la política mientras la vida y el sustento de las personas están en juego", informó la cadena británica BBC.

"Miles de escoceses se ven obligados a elegir entre la calefacción y comer, y aún más se enfrentan a fuertes subidas en sus facturas; nuestro NHS (sistema público de salud) está desorganizado con la pérdida de vidas y nuestra infraestructura de transporte se desmorona ante nuestros ojos", denunció el líder laborista escocés, Anas Sarwar. (Télam)