El enviado especial de Estados Unidos para Afganistán, Zalmay Khalilzad, elogió hoy el acuerdo entre el Gobierno afgano y el movimiento Talibán sobre reglas y procedimientos para negociar una hoja de ruta política y un alto el fuego integral, logrado tras un estancamiento de tres meses.

"Celebro la noticia de Doha de que las dos partes afganas han alcanzado un hito significativo: un acuerdo de tres páginas que codifica las reglas y procedimientos para sus negociaciones sobre una hoja de ruta política y un alto el fuego integral", tuiteó Khalilzad. "Este acuerdo demuestra que las partes negociadoras pueden ponerse de acuerdo en temas difíciles. Felicitamos a ambas partes por su perseverancia", agregó.

Más temprano, las partes anunciaron la finalización del procedimiento para las conversaciones de paz que se están llevando a cabo en Qatar,

"El pueblo de Afganistán ahora espera un rápido progreso en una hoja de ruta política y un alto el fuego. Entendemos su deseo y los apoyamos", dijo Khalilzad.

Es un panorama alentador, ya que significa que las partes en conflicto están cada vez más cerca de comenzar a negociar los problemas que podrían poner fin a décadas de lucha en Afganistán y determinar el futuro del país en la posguerra.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, que en febrero firmó un acuerdo entre los talibanes y los Estados Unidos que allana el camino para la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, acogió con satisfacción el acuerdo.

"A medida que comiencen las negociaciones sobre una hoja de ruta política y un alto el fuego permanente, también trabajaremos arduamente con todas las partes en la búsqueda de una reducción seria de la violencia", dijo.

Desde que comenzaron las conversaciones afgano-talibanes en septiembre, la violencia se ha disparado significativamente.

Los talibanes han llevado a cabo ataques mortales contra las fuerzas afganas mientras mantienen su promesa de no atacar a las tropas estadounidenses y de la OTAN. Los ataques han provocado una poderosa represalia por parte de la fuerza aérea afgana, respaldada por aviones de guerra estadounidenses.

En Washington, el general Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, afirmó que Estados Unidos ha logrado "un mínimo de éxito" en Afganistán después de más de 19 años de guerra, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, y en cuanto al plan militar para reducir los niveles de tropas a 2.500 para mediados de enero próximo, señaló: "Lo que venga después de eso, dependerá de una nueva administración; lo descubriremos el 20 de enero y más allá ".

En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, acogió con satisfacción el avance de las conversaciones afgano-talibanes, en medio de la incertidumbre sobre el futuro de la alianza en Afganistán, e instó a que se avanzara rápidamente en el alto el fuego y se estableciera una hoja de ruta política.

"Es la primera vez que los talibanes y el gobierno afgano pueden firmar un documento en el que se acuerda el marco, las modalidades, para las negociaciones que aborden una solución pacífica a largo plazo", señaló el jefe de la OTAN, que tiene aproximadamente 11.000 soldados en Afganistán, aunque según el acuerdo entre Estados Unidos y los talibanes, todas las tropas extranjeras abandonarían el país antes del 1 de mayo si las condiciones lo permiten.


(Télam)