La enviada de la ONU a Myanmar, Christine Schraner Burgener, condenó hoy "enérgicamente" el "inaceptable" uso de la fuerza letal por parte de la junta militar que gobierna el país asiático tras perpetrar un golpe de Estado, y llamó a la comunidad internacional a presionar por un retorno de la democracia.

"No hay justificación para las acciones de los militares y debemos seguir llamando a revertir esa inadmisible situación, agotando todos los canales bilaterales y multilaterales para volver a encaminar a Birmania en el sendero de la democracia", dijo a través de una videoconferencia en la Asamblea General de la ONU, reunida para una sesión especial sobre la situación en ese país.

El embajador birmano ante la organización internacional, Kyaw Moe Tun, exigió en la misma videoconferencia un rotundo fin del golpe de Estado y pidió a la comunidad internacional tomar la "acción más enérgica posible" contra sus dirigentes, informó la agencia AFP.

"Necesitamos la acción más enérgica posible de la comunidad internacional para poner fin inmediatamente al golpe militar, dejar de oprimir a la gente inocente, devolver el poder del Estado al pueblo y restaurar la democracia", dijo con la voz temblorosa ante la Asamblea General.

Schraner Burgener condenó "enérgicamente las recientes medidas tomadas por el ejército" e insistió en "enviar colectivamente una señal clara a favor de la democracia en Birmania".

La enviada de la ONU a Myanmar confirmó asimismo que hasta ahora la junta militar no le ha permitido viajar al país.

En ese sentido, dijo que de realizarse, esa visita sería con la condición de que pueda reunirse "con los líderes gubernamentales detenidos", incluida Aung San Suu Kyi, la Premio Nobel de la Paz 1991, derrocada el 1 de febrero pasado.

"Desafortunadamente, el régimen me ha pedido que posponga cualquier visita. Parece que quieren seguir haciendo arrestos a gran escala", lamentó Schraner Burgener.

"Es cruel e inhumano" y "si hay una escalada de brutalidad militar -algo que lamentablemente ya hemos visto en Birmania- contra las personas que ejercen sus derechos fundamentales, (debemos) actuar de forma rápida y colectiva", reclamó, sin aclarar posibles medidas.

Myanmar ha vivido bajo el yugo de los militares durante casi 50 años desde su independencia en 1948, con represiones sangrientas en 1988 y 2007.

Las protestas de 1988 habían convertido a Suu Kyi , que pasó años bajo arresto domiciliario antes de llegar al poder en 2015, en la principal figura democrática del país.

(Télam)