Un joven argentino fallecido la semana pasada en una estampida durante una festividad judía en Israel fue enterrado hoy en Jerusalén, mientras que el Contralor del Estado anunció la apertura de una investigación sobre la tragedia, que dejó 45 muertos.

Matanyahu Englman, el Contralor del Estado, dijo en una conferencia de prensa que el drama del jueves pasado por la noche en el monte Merón, en el norte de Israel, "pudo haberse evitado" y que, ahora, está "el deber de determinar cómo fue".

El encargado de supervisar el funcionamiento de las instituciones públicas ya había advertido dos veces, en 2008 y 2011, sobre las deficiencias en los equipamientos del sitio de peregrinaje en el monte Merón.

"Si esto se hubiese subsanado, quizás la catástrofe podría haberse evitado", destacó Englman, informó la agencia de noticias AFP.

El ministro de Defensa y ministro de Justicia en funciones, Benny Gantz, solicitó ayer al fiscal general que examine la posibilidad de que el Gobierno de transición establezca una comisión estatal de investigación más exhaustiva que la del Contralor del Estado. 

Solamente una comisión así "podría tomar en cuenta todos los elementos del drama", indicó Gantz.

El jueves pasado, más de 100.000 personas acudieron al monte Merón a celebrar la fiesta anual de Lag Baomer, en la que los peregrinos visitan la tumba de un rabino que vivió en el siglo II, y festejan con bailes y encendiendo hogueras.

Varios miles de asistentes comenzaron a descender del monte todos juntos por el único camino posible, un pasillo de construcción metálica y algo en bajada, donde se aglomeraron.

Algunos se resbalaron en el suelo metálico y otros cayeron sobre ellos.

Al parecer la tragedia se exacerbó por una barricada policial que impedía la salida de los asistentes.

El jefe de Policía para el norte de Israel, Shimon Lavi, afirmó que asumía la "responsabilidad" de la tragedia, al igual que el ministro de Seguridad Pública, Amir Ohana, quien, no obstante, aclaró que no aceptaba la "culpa".

La ministra de Transportes, Miri Regev, está en el banquillo por haber fletado colectivos ara permitir a los ultraortodoxos acudir a la peregrinación, de acuerdo con lo señalado por la prensa.

Las exequias de las víctimas empezaron el viernes, horas después de la tragedia. 

Entre los muertos, cuya identificación fue completada ayer, hubo unos 15 niños y adolescentes, así como el argentino Abraham Daniel Embón, de 21 años, que estudiaba en una escuela talmúdica.

Embón fue enterrado hoy en un cementerio de Jerusalén en presencia de su padre, quien viajó desde Argentina, el ministro del Interior israelí, Arieh Deri, cientos de amigos y compañeros y maestros, informó AFP.

El padre de la víctima, el rabino David Embón, de la comunidad Sucath David del barrio porteño de Once, se trasladó a Israel con su familia en un vuelo de Aerolíneas Argentinas.

El viaje fue organizado gracias a la coordinación entre los Gobiernos de Ala rgentina e Israel.

La Cancillería argentina se solidarizó con Israel por la tragedia y lamentó la muerte de Embón.


(Télam)