El papa Francisco pidió hoy rechazar "toda forma de antisemitismo" y criticó "las manipulaciones que instrumentalizan la religión", al reunirse en Bratislava con miembros de la comunidad judía eslovaca, en su segundo día de actividades en el país europeo.

"Estamos unidos, lo repito, en la condena de toda violencia, de toda forma de antisemitismo, y en el esfuerzo para que la imagen de Dios en la persona humana no sea profanada", pidió hoy el pontífice al encabezar el encuentro en la plaza Rybne, de Bratislava, donde se emplaza un monumento que conmemora a las 105.000 víctimas del Holocausto en Eslovaquia.

"En la locura del odio, durante la segunda guerra mundial, más de cien mil judíos eslovacos fueron asesinados. Y después, cuando se quisieron borrar las huellas de la comunidad, aquí la sinagoga fue demolida", planteó en ese marco, en referencia a un lugar de culto que había sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial y fue luego demolido en la época comunista.

Ayer, al iniciar su gira en Budapest, el Papa había convocado a Europa a "apagar la mecha del antisemitismo", al reunirse con líderes judíos de Hungría.

Durante el encuentro de este lunes, el Papa recordó la época en la que Eslovaquia estuvo bajo el mando del sacerdote Josef Tiso, aliado del régimen nazi, cuando decenas de miles de judíos eslovacos fueron deportados y asesinados.

"Aquí el nombre de Dios fue deshonrado, porque la peor blasfemia que se le puede causar es la de usarlo para los propios fines, más que para respetar y amar a los demás", lamentó Jorge Bergoglio.

"Aquí, ante la historia del pueblo judío, marcada por este agravio trágico e indescriptible, nos avergonzamos de admitirlo: ¡cuántas veces el nombre inefable del Altísimo ha sido usado para realizar acciones que por su falta de humanidad resultan inenarrables! Cuántos opresores han declarado: `Dios está con nosotros', pero eran ellos los que no estaban con Dios", profundizó en esa dirección.

Tres días antes de la llegada del Papa, el gobierno de Eslovaquia emitió una disculpa por primera vez por el papel desempeñado en el Holocausto por el régimen de Tiso.

"El gabinete eslovaco siente el deber moral de expresar públicamente su pesar por los crímenes cometidos por el poder gobernante de ese momento", planteó un comunicado oficial enfatizando en particular las leyes antijudías "condenables" aprobadas en 1941.

Con el rechazo al antisemitismo convertido en uno de los ejes de la gira que Francisco inició ayer en Budapest y terminará el miércoles en Bratislava acompañado por Télam a bordo del avión papal, el pontífice mostró hoy su rechazo a "las manipulaciones que instrumentalizan la religión", en medio de las polémicas por el avance de líderes cristianos con posiciones ultraconservadores en la región, como el húngaro Viktor Orban.

"Porque tampoco hoy faltan ídolos vanos y falsos que deshonran el nombre del Altísimo", sostuvo.

"Son los ídolos del poder y del dinero que se imponen sobre la dignidad del hombre, de la indiferencia que vuelve la mirada hacia otra parte, de las manipulaciones que instrumentalizan la religión, haciendo de ella una cuestión de supremacía o reduciéndola a la irrelevancia. Y también lo es el olvido del pasado, la ignorancia que justifica todo, la rabia y el odio", agregó Francisco.

Antes de reunirse con la colectividad judía, el Papa hizo una breve visita al centro "Belen", gestionado por monjas, que se ocupa de personas discapacitadas o en situación de calle y destacó el trabajo que hacen.

"Les agradezco tanto de corazón el trabajo que hacen", les dijo en unas palabras improvisadas en la puerta de la estructura donde conoció a 30 personas que vivían en la calle hasta ser acogidas por el centro. (Télam)