Las elecciones generales de Brasil de este año se harán bajo nuevas normas que aprobó el Tribunal Superior Electoral (TSE) sobre la propaganda electoral, entre ellas el endurecimiento de las penas a la circulación de información falsa sobre candidatos y partidos, informó hoy la prensa local.

Esa conducta ya estaba prohibida por el Tribunal Electoral, pero la nueva resolución prevé una responsabilidad penal más severa para quienes promuevan la desinformación.

Quien difunda noticias falsas sobre candidatos y partidos, por ejemplo, en la campaña proselitista ahora está sujeto a una pena de prisión de dos meses a un año, además de una multa.

La misma sanción se aplica a cualquiera que produzca, ofrezca o venda videos con contenido falso sobre un partido o candidato.

El castigo se incrementa en un tercio si la conducta se practica a través de radio, televisión o redes sociales, reportó la estatal Agencia Brasil.

Se prevé una pena aún mayor -de dos a cuatro años de prisión- y multa de 15.000 a 50.000 reales (2.600 a 8.800 dólares) para quienes contraten a terceros con el propósito de enviar mensajes o comentarios en internet para ofender el honor o desacreditar la imagen del partido o la alianza de un candidato.

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La resolución del TSE también hace explícito que se prohíbe la divulgación y el intercambio de hechos que se sepa que son falsos o que estén gravemente fuera de contexto y que afectan la integridad del proceso electoral.

"Esto significa que cualquier mentira difundida intencionalmente para socavar los procesos de votación, recuento y totalización de votos puede ser sancionada con base en responsabilidad penal, abuso de poder y mal uso de los medios", advirtió el Tribunal, que trabajó todo diciembre en la definición de esta nueva normativa.

Como en anteriores elecciones, también se prohíbe la difusión masiva de comunicados a través de aplicaciones de mensajería instantánea, aunque sí está habilitada la contratación de promoción de contenidos en internet, siempre que el servicio sea hecho por empresas previamente registradas en el TSE.

También se prohíbe la realización, presencial o virtual, de los denominados "showmics", eventos culturales que en realidad promocionan a un candidato o a un partido, pero sí pueden realizarse recitales o eventos para recaudar recursos de campaña, siempre que no exista solicitud de voto.

El inicio de año marcó en Brasil también el comienzo del cronograma electoral que desembocará en las elecciones presidenciales del 2 de octubre, cuando, muy probablemente, se enfrentarán el presidente Jair Bolsonaro, el exmandatario Lula Da Silva y el exjuez y exministro Sérgio Moro, entre otros.

Junto a esa primera vuelta, el 2 de octubre se elegirán también gobernadores y diputados y senadores nacionales y estaduales.

Del 3 de marzo al 1 de abril se abre la "ventana" para los legisladores, el único período en el que pueden cambiar de partido libremente, sin correr el riesgo de perder su mandato.

Y el 2 de abril, exactamente seis meses antes de las elecciones, vence el plazo para que todos los candidatos estén afiliados a los partidos por los que pretenden postularse.

Del 20 de julio al 5 de agosto deben llevarse a cabo las convenciones y congresos de los partidos para oficializar a sus candidatos.

Y la campaña propiamente dicha, con actos, distribución de material gráfico, publicidad en internet y caminatas comenzará el 16 de agosto. Del 26 de ese mes al 29 de septiembre puede haber publicidad en radio y TV.

El 11 de julio el TSE debe revelar cuántos ciudadanos están habilitados para votar, un número importante porque es la base sobre la que se fijan los gastos de campaña. (Télam)