Los primeros resultados del largo conteo de votos que se reanudó hoy para la elección del Parlamento regional autónomo de Irlanda del Norte mantienen hasta ahora la tendencia que dan un triunfo histórico al partido republicano Sinn Féin.

El antiguo brazo político del IRA y defensor de la reunificación de Irlanda ya obtuvo 18 de los 47 escaños declarados hasta el momento, frente a 14 para su rival, el Partido Democrático Unionista (DUP), favorable a mantener los vínculos con la corona británica.

En total se renuevan los 90 miembros electos de la Asamblea local, pero la fragmentación indica que con 28 asientos ya se podría reclamar el puesto de primer ministro local.

Si se confirma esta ventaja en términos de escaños, sería la primera vez que el partido republicano encabeza el Parlamento regional en los cien años desde la partición de la isla, en 1921.

Tras el Acuerdo de Viernes Santo firmado en 1998 para poner fin al conflicto de Irlanda del Norte, unionistas y republicanos están obligados a compartir Gobierno, pero el DUP ya advirtió de un posible bloqueo del futuro Ejecutivo.

Esto es porque desde la agrupación se oponen al llamado Protocolo de Irlanda del Norte, pautado entre Londres y la Unión Europea (UE) tras el Brexit, la salida británica del bloque que fue uno de los temas centrales en las elecciones norirlandesas realizadas ayer.

Ese acuerdo busca evitar el regreso de una frontera dura que rememore las décadas de conflicto entre Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido, y la República de Irlanda, país que integra el bloque europeo.

Para ello se estableció que el territorio del norte siga perteneciendo al mercado común europeo y que los controles aduaneros se establezcan entre las mercancías que se dirigen desde y hacia Gran Bretaña, la isla en la que se ubican Inglaterra, Escocia y Gales.

Para los monárquicos esta situación pone en peligro su unión con la corona británica, pero además esta nueva frontera marítima generó una crisis de legitimidad al gobierno que comandaban ya que elevó el costo de vida con una inflación en aumento y provocó una crisis del gas y la electricidad que se suman a los problemas de la falta de viviendas.

En las elecciones locales del resto del país el Partido Conservador del primer ministro Boris Johnson perdió cientos de escaños y una docena de concejos frente al Partido Laborista, primera fuerza de la oposición, que logró el control del altamente simbólico distrito de Westminster, sede del poder político británico, por primera vez desde su creación en 1964.

También se alzó con otros bastiones conservadores londinenses como Wandsworth, consignó la agencia de noticias AFP.

El centrista Partido Liberal-Demócrata y el ecologista Partido Verde también se llevaron varios de los puestos perdidos por los conservadores.

En Escocia, el independentista Partido Nacional Escocés (SNP) se fortaleció, y los laboristas arrebataron el segundo puesto a los conservadores. Los laboristas se mantuvieron en primer lugar en Gales.

Johnson, de 57 años, obtuvo una amplia victoria en diciembre de 2019 con la promesa de romper años de estancamiento político y poner en marcha el Brexit.

Pero su poder se debilitó por las fiestas ilegales organizadas en Downing Street durante los confinamientos de 2020 y 2021 y por un brote inflacionario que golpea a los bolsillos de los votantes.

El primer ministro reconoció que su partido tuvo una "noche dura" en algunas circunscripciones, pero reivindicó avances en otras.

Johnson podría ver reavivada la rebelión interna en su Partido Conservador, donde algunos diputados contemplaban hace meses la posibilidad de una moción de censura.

Para convencer, Johnson tendrá que presentar "un verdadero plan de acción" el martes, durante el tradicional discurso del trono en el que el gobierno desvela sus prioridades ante el Parlamento, estimó Simon Usherwood, politólogo de Open University. (Télam)