El Consejo Nacional de Salud (Conasa), que encabeza las huelgas que el sector sanitario de Bolivia lleva a cabo de forma intermitente desde febrero, retiró de sus demandas la derogación de la Ley de Emergencia Sanitaria, con vistas a celebrar un diálogo con el Gobierno y superar la crisis.

La principal demanda de Conasa, que reactivó los paros a principios de mayo, era la revocación de la Ley de Emergencia Sanitaria y la redacción de una nueva normativa que contara con su aval ya que, a su juicio, la actual atenta contra sus derechos.

La normativa, sancionada en la Asamblea Legislativa a principios de febrero, prohíbe la suspensión de la atención médica y regula la contratación de personal médico y los costos de los servicios en clínicas privadas en casos de Covid-19.

Además, abrevia plazos y simplifica requisitos y procedimientos para la contratación del personal profesional y técnico de salud, egresados y/o estudiantes de medicina y médicos jubilados, quedando habilitado a contratar profesionales médicos que hubieran concluido sus estudios en Bolivia o en el extranjero, siempre y cuando no exista la disponibilidad de recursos humanos en el país y en otro caso haya predisposición de profesionales bolivianos a prestar servicios al Estado.

De acuerdo con la normativa, no se puede exigir depósitos previos, garantías o cualquier tipo de cobro anticipado en los establecimientos de salud del subsector privado para la atención a pacientes con coronavirus.

Esta normativa no habría sido consensuada con las organizaciones de trabajadores de la salud, lo que abrió un nuevo capítulo en el pulso entre médicos y el Ejecutivo, plagado de ultimátums por parte del oficialismo y su contraparte, Conasa, para aprobar una ley sanitaria.

En una entrevista concedida a Radio Fides, el presidente del Colegio Médico de Bolivia, Luis Larrea, detalló que el sector sanitario se encuentra "a la espera" de que el ministro de Salud, Jeyson Auza, los convoque para poner en marcha un diálogo en el que la anulación de la Ley de Emergencia Sanitaria ya no está sobre la mesa.

"Estamos a la espera de que el ministro nos convoque (...) en el diálogo no hemos puesto la ley", señaló Larrea, quien recordó que el Ejecutivo se negó a negociar la derogación de la normativa y lamentó la negativa de Auza a dialogar.

Conasa sí incluyó entre sus peticiones el abordaje de un plan de contingencia para encarar la tercera ola de contagios de la Covid-19 en la nación andina, la vacunación masiva y el aumento de recursos humanos y materiales para los sanitarios, informó la agencia de noticias Europa Press.

Larrea advirtió que, en caso de no ser convocados para la próxima semana, los médicos bolivianos llevarán a cabo un nuevo paro entre el jueves y el viernes próximo y responsabilizó a Auza de la reactivación de la protesta.

Con un marcado incremento de las infecciones, Bolivia vive una situación crítica en torno a la pandemia.

La semana pasada, el país alcanzó los 13.957 casos confirmados, una cifra que se acerca al pico de la segunda ola de fines de enero. Además entre el lunes 10 al domingo 16 alcanzó un promedio de 41 muertos diarios, y estas cifras se van incrementando cada vez más.

En las últimas horas, 100 municipios fueron declarados en alto riesgo, según un informe del Ministerio de Salud.

El incremento sostenido de casos positivos se elevó en el país, en especial el número de pacientes críticos, informó el medio local Página Siete.

En seis regiones, las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) se encuentran colapsadas y enfrentan un faltante de oxígeno.

En las principales ciudades del país como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, la ocupación de la UTI es casi completa, y ahora esta crisis se extiende a las capitales de Oruro, Tarija y Chuquisaca. 

En Sucre, la situación es similar: los hospitales Santa Bárbara y San Pedro Claver tienen sus servicios colapsados y enfrentan una reducción de personal.

El incremento de pacientes con Covid-19 en terapias intensivas también elevó la demanda de oxígeno.

Desde el inicio de la pandemia, Bolivia contabiliza más de 337.000 contagios y más de 13.600 muertos. (Télam)