El Reino Unido superó los 10 millones de personas en recibir la primera dosis de una vacuna contra el coronavirus, informó hoy el primer ministro, Boris Johnson, y descartó cerrar completamente las fronteras como medida para mitigar la expansión de la pandemia, como le reclamó la oposición.

En el primer país europeo en sobrepasar los 3,8 millones de casos de coronavirus y las 100.000 muertes por la enfermedad, se redujo en los últimos siete días el nivel de nuevos contagios en un 25,2% y el de muertes en un 13,4%.

Según Johnson, esas cifras ofrecen algunos signos de "esperanza", aunque insistió en que son todavía "alarmantemente elevadas".

De hecho, reportó hoy 19.202 contagios, superando los 16.840 de ayer, aunque la cantidad de fallecidos descendió: 1.322 frente a los cerca de 1.450 del día anterior.

Tras informar en conferencia de prensa la cantidad de personas inmunizadas, Johnson destacó que cada vez hay más pruebas de que las vacunas logran minimizar las complicaciones "graves" y "reducir las muertes" por coronavirus en todas sus variantes.

El jefe del Gobierno británico remarcó que "estas vacunas no nos harán invulnerables", ya que "ninguna logró ofrecer el cien por cien de la protección a todo el mundo".

Reino Unido decidió retrasar la segunda dosis de la vacuna hasta doce semanas tras recibir la primera, para maximizar cuanto antes el número de personas que tienen cierta inmunidad.

En este sentido, Johnson se referió a un estudio preliminar de la Universidad de Oxford que señala que la vacuna de la compañía farmacéutica AstraZeneca es efectiva en un 76% durante los tres meses siguientes a recibir la primera dosis, informó la BBC

Además, el primer ministro descartó relajar las restricciones inmediatamente a pesar de la ligera mejora de las cifras.

"Entiendo que hay gente que quiere que lo hagamos rápidamente, comprendo esa urgencia, pero lo que no quiero, ahora que estamos progresando con las vacunas, es que nos veamos forzados a retroceder; hay que ser cautos", manifestó.

A principios de año, Inglaterra, que es la más poblada de las cuatro naciones que conforman Reino Unido, volvió a entrar en un confinamiento nacional, que incluye restricciones para viajar, así como el cierre de tiendas no esenciales, escuelas, restaurantes y pubs.

Johnson informó la semana pasada que el Gobierno tratará de comenzar la apertura de las escuelas a partir del lunes 8 de marzo, después de vacunar a los grupos más vulnerables a mediados de febrero.

En cuanto al cierre de las fronteras de Reino Unido, como medida para mitigar la expansión de la pandemia, lo descartó alegando que "no es práctico".

Johnson, que respondió así a la petición del líder de la oposicón, el laborista Keir Starmer, de imponer más restricciones para evitar la entrada de las mutaciones del virus a Reino Unido, aludió a la cantidad de fármacos y alimentos que el país importa.

Starmer argumentó que "el principal riesgo para el programa de vacunación es la llegada de nuevas variantes del virus, como la sudafricana", y criticó que ahora llegan a diario al país unas 21.000 personas que podrían contribuir a propagar el virus antes de aislarse en cuarentena.

Las autoridades británicas endurecieron hace un mes las restricciones a los viajes internacionales e implementaron una cuarentena obligatoria de diez días a las personas que retornaran a Reino Unido.

Actualmente, en la "lista negra" de países de gran riesgo figuran hasta 33 países, incluyendo la mayoría de las naciones sudamericanas, Sudáfrica o Portugal. (Télam)