El gobierno británico derogó hoy una moratoria a la fracturación hidráulica (fracking) en el país, un método muy controvertido de extracción de gas y petróleo que fue suspendido en 2019 por el gobierno conservador de aquel entonces, por el riesgo de sismo que entrañaba.

"Para reforzar la seguridad energética del Reino Unido, el gobierno británico levantó hoy la moratoria a la producción de gas de esquisto en Inglaterra", según un comunicado que oficializó la medida lanzada en un contexto de subas de los precios de la energía por la guerra en Ucrania.

El Ejecutivo de la nueva primera ministra, Liz Truss (también conservadora) precisó que las futuras solicitudes de autorización de perforación se examinarán según "las necesidades nacionales y mundiales de gas" y solo donde "exista un apoyo a nivel local".

Los defensores del medioambiente afirman que el fracking provoca sismos y comporta, además, riesgos de contaminación. También, aseguran, su impacto en el abastecimiento energético global es mínimo.

Un informe científico sobre la extracción de gas de esquisto encargado por el gobierno este año y publicado hoy, reconoce que actualmente se tiene "una comprensión limitada de la geología británica y de los recursos de esquisto terrestre", indicó el gobierno.

"Actualmente, solo se han realizado tres pozos de prueba de fracturación hidráulica en el Reino Unido", explicó el Ejecutivo, citado por la agencia de noticias AFP.

El levantamiento de la moratoria "permitirá recabar datos adicionales, comprender mejor los recursos de gas de esquisto [del país] y saber cómo podemos extraerlo con total seguridad".

La oposición laborista denunció en el Parlamento un giro de los conservadores, que en 2019 prometieron que no apoyarían este método "hasta que la ciencia demuestre categóricamente que puede hacerse en total seguridad".

El anuncio demuestra que los británicos "no pueden creer ni una palabra de este gobierno", lanzó Ed Miliband, responsable de cambio climático en el Partido Laborista y exlíder de esa fuerza.

Ante las acusaciones, el ministro de Energía y Empresas, Jacob Rees-Mogg, respondió que "es importante que utilicemos todas las fuentes de carburante disponibles en este país".

La técnica es "segura", reiteró, considerando incluso que se tendrían que revisar los límites admisibles en términos de movimientos sísmicos. (Télam)