El presidente italiano Sergio Mattarella encargó hoy la formación de un nuevo Gobierno al ex titular del Banco Central Europeo Mario Draghi, tras la crisis política que hace dos semanas terminó con el Ejecutivo comandado por Giuseppe Conte y el fracaso en una última ronda de negociaciones entre las fuerzas políticas de centroizquierda.

"Es un momento difícil, agradezco a Mattarella por la confianza", planteó Draghi en una comunicación a la prensa tras una reunión de una hora con el mandatario.

Draghi, que como se estila aceptó con reservas hasta poder confirmar el apoyo parlamentario, se mostró "confiado en el diálogo con los partidos" y consciente de la situación de "emergencia" que atraviesa el país.

La crisis política coincide con la pandemia del coronavirus, que ya dejó más de 89.000 muertos en Italia, y sus terribles consecuencias para la tercera economía de la Unión Europea (UE), que cayó un 8,8% interanual en 2020, según datos oficiales divulgados ayer.

En un escenario en el que el propio Mattarella planteó que las opciones son un "Gobierno de alto perfil" o una convocatoria anticipada a elecciones, Draghi iniciará en las próximas horas rondas de consultas con las distintas fuerzas políticas para verificar si logra obtener una mayoría que lo respalde en el Parlamento.

Por el momento, las fuerzas que más apoyaron a Conte, como el Partido Democrático (PD), el Cinco Estrellas y Libres e Iguales, han mostrado reticencias para apoyar a Draghi, según las primeras declaraciones de sus exponentes.

"Es el apóstol de las élites", llegó a publicar en redes sociales uno de los referentes del Cinco Estrellas, Alessandro Di Battista, mientras que el diputado de LeI Nicola Frantoianni auguró que será "muy difícil sostener un Ejecutivo de este tipo".

Además de las resistencias que pueda generar Draghi, es de esperar que el PD, Cinco Estrellas y LeI busquen bloquear un nombre que tiene entre sus apoyos al expremier Matteo Renzi, responsable de la crisis que derivó en la salida de Conte.

Economista de 73 años con inmejorable reputación continental, presidente del Banco Central Europeo desde 2011 hasta 2019 y titular del Banco Central italiano entre 2006 y 2011, Draghi fue nombrado en julio pasado miembro de la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano por el papa Francisco.

Más allá de las divisiones que pueda originar dentro del hasta hace poco oficialismo, el nombre de Draghi también abre una brecha dentro de la coalición de centroderecha que reúne a Fuerza Italia de Silvio Berlusconi, Liga de Matteo Salvini y Hermanos de Italia de Giorgia Meloni.

Berlusconi, de marcado perfil europeísta, se mostró en los últimos días favorable a un posible Gobierno de "unidad nacional", pero sus socios han insistido con el pedido para una convocatoria rápida a elecciones.

"Advierto el deber de hacer un pedido a todas las fuerzas presentes en Parlamento para que otorguen la confianza a un Gobierno de alto perfil, que no debe identificarse con alguna formula política", reclamó Mattarella a última hora del martes, cuando certificó el fracaso de las negociaciones políticas para dar vida al nuevo Ejecutivo.

En su discurso, el mandatario pidió a las fuerzas políticas de todo el país que eviten una convocatoria anticipada a elecciones, por los largos tiempos que pasarían entre la decisión del mandatario y la asunción del nuevo Ejecutivo.

La crisis política (Télam)