El líder de la oposición rusa, Alexey Navalny, encarcelado en la provincia de Vladímir, a unos 100 kilómetros de Moscú y desde el miércoles pasado en huelga de hambre, está enfermo, padece tos y fiebre y recibe un tratamiento ineficaz que podría agravar su estado de salud, alertó hoy su abogada Olga Mijáilova.

"En cuanto a su estado de salud, anteayer tuvo 39 de fiebre, ayer la temperatura se mantuvo a nivel de 38 y hoy oscila entre 37 y 37,2 grados, y al mismo tiempo está tosiendo", dijo a la prensa la abogada, que visitó hoy a su cliente en la prisión.

Agregó que a su vez padeciendo dolores de espalda y piernas.

"Por supuesto, está agotado, porque continúa su huelga de hambre y solo bebe agua. Claro que las condiciones son muy difíciles, no obstante está aguantando", amplió.

Precisó que las autoridades sanitarias penitenciarias insisten en que Navalny tome diclofenac -un fármaco antiinflamatorio no esteroide- y ácido nicotínico, pero el activista se niega a hacerlo.

"Hemos enviado una solicitud por parte de los abogados a un neurólogo, le hemos explicado el diagnóstico que le dieron, que tiene dos hernias y una protuberancia y que ahora tiene un episodio agudo", refirió la letrada.

Indicó que eso es lo que mostró el estudio de resonancia magnética y añadió que al propio Navalny no le entregaron los resultados," solo le permitieron anotar el diagnóstico".

Apuntó que el neurólogo concluyó que el tratamiento que le prescriben en el centro penitenciario resulta ineficaz y puede llevar a un empeoramiento de su estado.

"También indicó qué medicamentos hay que tomar y los exámenes a los que es necesario someterse, pero el centro penitenciario no hace nada de eso", se quejó.

La abogada, citada por la agencia de noticias Sputnik, informó que Navalny se sometió a un test del coronavirus que dio negativo, pero aguarda el resultado de una segunda prueba.

El miércoles pasado Navalny publicó en su cuenta de Instagram que se había declarado en huelga de hambre porque las autoridades penitenciarias no le permiten ver a un médico invitado.

Previamente, lamentó no ser capaz de dormir ocho horas porque los guardias lo despiertan cada hora para comprobar que se encuentra en la cama por la noche.

Rusia, entretanto, ha negado cualquier trato discriminatorio hacia Navalny.

"Si se trata de una enfermedad, el tratamiento se proporcionará al nivel apropiado", declaró hoy a periodistas el portavoz presidencial, Dimitri Peskov, según consignó la agencia de noticias Europa Press.

Navalny, que en agosto de 2020 sobrevivió a un envenenamiento del que culpó directamente al presidente ruso, Vladimir Putin, fue detenido a su vuelta a Moscú en enero y obligado por la justicia a cumplir la condena impuesta en 2014 al sostener que había violado las condiciones de su libertad condicional.

El 24 de marzo uno de sus colaboradores, Leonid Vólkov, publicó en la red social Telegram que Navalny tiene "fuertes dolores en la espalda" desde hace unos días y "no siente una pierna", y que el único tratamiento que recibe consiste en una pomada y dos pastillas diarias del analgésico ibuprofeno.

Por su parte, las autoridades penitenciarias de Vladímir informaron al día siguiente que, según los resultados del examen médico, su estado de salud "se evalúa como estable y satisfactorio".

A principios de febrero pasado, la Justicia rusa dictaminó que Navalny había violado reiteradamente las reglas de conducta impuestas en el expediente de libertad condicional e hizo efectiva una pena suspendida de 3,5 años de cárcel, por fraude y blanqueo, dictada en 2014.

El recurso de apelación no prosperó, si bien se restó a esta pena el tiempo que había pasado bajo arresto domiciliario, de modo que tendrá que permanecer en la cárcel dos años y medio.

(Télam)