El número de migrantes que llegan a la frontera sur estadounidense, puerta de entrada al país para quienes quieren llegar desde México, batió récord en mayo de este año, de acuerdo al último informe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Las autoridades indicaron que llegaron a la frontera 180.034 migrantes, lo que supone el nivel más altos desde hace dos décadas, según el diario The New York Post.

Entre los migrantes, el número de menores no acompañados es 10.765, que bajó un 23% en comparación con los 13.940 registrados en abril, y después de que en marzo se alcanzasen más de 18.000, informó la agencia de noticias Europa Press.

El informe precisa asimismo que "la mayoría de los migrantes que intentan pasar la frontera suroeste siguen siendo adultos solteros", de los cuales 112.302 fueron expulsados en mayo.

Desde hace meses, Estados Unidos mira preocupado estas cifras que alcanzaron niveles máximos y que el Gobierno de Joe Biden atribuye a una tendencia estacional.

La vicepresidenta, Kamala Harris, abordó el tema de la crisis migratoria con su reciente viaje a México y Guatemala, el cual ha calificado de "éxito" por los avances para promover el progreso de la región y actuar frente a la migración.

Como ejemplo del "progreso" logrado, Harris citó desde la creación de un grupo de trabajo del Gobierno de Estados Unidos para ayudar a Guatemala a combatir la corrupción, hasta la firma de un memorando de entendimiento con México para mejorar las condiciones de vida en Centroamérica.

No obstante, el viaje de Harris concluyó con pocas novedades en la política de Washington hacia sus vecinos del sur.

En Guatemala, tuvo un tono severo hacia los potenciales migrantes que están considerando viajar a la frontera sur de Estados Unidos.

"No vengas. Serás devuelto", dijo durante una conferencia de prensa con el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, mientras el martes advirtió en México: "Puede ser una caminata muy traicionera y peligrosa". (Télam)