El nuevo fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, confirmado anoche por el Senado, destacó hoy la "independencia" a la que aspirará el Departamento de Justicia bajo la presidencia de Joe Biden, al cabo de un discurso en el que no ahorró intentos por diferenciarse de la gestión del anterior presidente, Donald Trump, en tan crucial organismo.

En su primer discurso en el cargo, Garland sostuvo que "la única manera en la que se puede tener éxito y retener la confianza de los estadounidenses es adherirse a las normas que se han convertido en parte del ADN de todos los empleados" del departamento.

El flamante funcionario añadió que "estas normas requieren que los casos iguales sean tratados iguales" y rechazó que haya "una para los demócratas y otra para los republicanos, una para los amigos y otra para los enemigos, una para los poderosos y otra para los que no lo son, una para los ricos y otra para los pobres. O diferentes reglas dependiendo de la raza o la etnia", completó.

El discurso, pronunciado en el Gran Salón del Departamento de Justicia, supuso un distanciamiento implícito de la era de Trump, consignó la agencia de noticias Europa Press.

El Senado confirmó a Garland en el cargo clave en una votación que se saldó con 70 votos a favor y 30 en contra.

Garland es un veterano juez con un amplio bagaje en la justicia federal, que en su momento fue designado por el exmandatario demócrata Barack Obama para ocupar un puesto en la Corte Suprema en 2016, pero los republicanos, que controlaban el Senado, se negaron a seguir adelante con el proceso por ser año electoral.

Tanto demócratas como republicanos elogiaron a Garland como un jurista altamente calificado y honorable que está especialmente capacitado para liderar el Departamento de Justicia después de cuatro años tumultuosos bajo el Gobierno de Trump (2017-21), quien insistió en que el fiscal general debe ser leal personalmente, una posición que dañó la reputación de la cartera.

En el último mes de la turbulenta presidencia de Trump, el fiscal general William Barr renunció después de refutar las falsas afirmaciones del magnate neoyorquino de que un fraude electoral generalizado lo había llevado a la derrota.

La presión de Trump sobre los funcionarios, incluidos Barr y el ex fiscal general Jeff Sessions por la investigación del departamento sobre los vínculos de su campaña con Rusia, provocó abundantes críticas de los demócratas por lo que observaron como la politización de las principales agencias de aplicación de la ley del país.

El nuevo fiscal general llega con la intención de "despolitizar" el departamento y una larga lista de objetivos que van desde reformar la justicia penal, solucionar el racismo endémico del sistema e investigar las amenazas de terrorismo doméstico, refirió el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

El senador aseguró que el país puede "respirar aliviado" por "finalmente" tener a alguien como Garland al frente del crucial organismo.

“Después de que Trump pasó cuatro años, cuatro largos años, subvirtiendo los poderes del Departamento de Justicia para su propio beneficio político, tratando al fiscal general como su propio abogado defensor personal, Estados Unidos puede dar un suspiro de alivio de que vamos a tener alguien como Merrick Garland al frente del Departamento de Justicia”, ponderó.

Garland también heredará desafíos políticos inmediatos, incluida una investigación fiscal penal en curso sobre el hijo de Biden, Hunter, y otra federal sobre los tratos comerciales y en el extranjero del exalcalde de Nueva York y aliado de Trump Rudy Giuliani, que se estancó el año pasado por una disputa. sobre tácticas de investigación mientras Trump buscaba sin éxito la reelección.

(Télam)