El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, confirmó que está dispuesto a reunirse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, entre el 20 y 21 de mayo, al margen de la reunión ministerial del Consejo Ártico, en la capital islandesa Reikiavik.

"Si el secretario de Estado encabeza la delegación estadounidense, entonces estaré listo para sostener consultas con él", aseguró Lavrov en una entrevista con Sputnik.

El ministro precisó que a finales de mayo Rusia reemplazará a Islandia como presidenta de turno por dos años del Consejo Ártico, integrado por ocho países miembro considerados árticos como Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia.

Además, 13 Estados no árticos (Alemania, Corea del Sur, China, España, Francia, la India, Italia, Japón, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Singapur y Suiza) pertenecen al organismo regional en calidad de observadores.

En tanto, respecto a la propuesta del presidente estadounidense, Joe Biden, de celebrar una cumbre con el líder ruso, Vladimir Putin, Lavrov señaló que Moscú está estudiando esta iniciativa para "comprender todos los aspectos".

El canciller ruso aseguró que Rusia ya hizo tal propuesta después de la investidura del presidente estadounidense, Joe Biden, pero Washington impuso nuevas sanciones a las que Moscú se vio obligada a responder de manera asimétrica "tal y como había advertido".

No obstante, el diplomático espera que "Washington se dé cuenta de la responsabilidad por la estabilidad estratégica en el mundo".

Subrayó que las relaciones pueden volver a la normalidad si Estados Unidos "deja de actuar desde la posición del señor (...), comprende que son inútiles los intentos de restaurar el mundo unipolar, crear una arquitectura en la que todos se sometan a los países occidentales y el bloque occidental reclute bajo sus banderas a otros países de varios continentes contra China y Rusia".

Según Lavrov, Estados Unidos debe entender que "la Carta de la ONU no establece en vano tales principios como el respeto a la soberanía, la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos y la igualdad soberana de los Estados" y debe cumplir con esos compromisos.

También calificó como un "exceso" las palabras del mandatario estadounidense en una entrevista con la televisión ABC News cuando respondió de forma afirmativa sobre si "cree que Putin es un asesino", y amenazó con hacerle pagar por una supuesta interferencia en las elecciones de noviembre de 2020.

Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos empeoraron significativamente en los últimos tiempos.

El 15 de abril, Estados Unidos impuso sanciones a 32 entidades e individuos rusos y expulsó a 10 funcionarios de la misión diplomática rusa.

Además, la Casa Blanca extendió las sanciones a la deuda soberana de Rusia, al prohibir a las instituciones financieras de Estados Unidos participar en el mercado primario de bonos soberanos rusos en rublo, y de aquellos no denominados en rublo emitidos después del 14 de junio de 2021 por el Banco Central, el Fondo de Bienestar Nacional y el Ministerio de Finanzas de Rusia.

Con esas medidas Washington pretende castigar a Rusia por su supuesto papel en el ciberataque contra el proveedor de programas informáticos estadounidense SolarWinds y en la interferencia en las elecciones presidenciales de 2020, así como por haber ofrecido presuntamente recompensas a los insurgentes en Afganistán por asesinar a militares norteamericanos.

Rusia declaró que la política de sanciones que aplica Washington no se corresponde con los intereses de ambos países, y expulsó a 10 empleados de la embajada estadounidense, así como prohibió la entrada a varios funcionarios del país norteamericano en respuesta a una medida similar de Washington.

“Si dependiera solo de nosotros, probablemente, regresaríamos a las relaciones normales" y, como primer paso, "anularíamos todas las medidas que se tomaron para restringir el trabajo de los diplomáticos de Rusia y Estados Unidos”, afirmó Lavrov.

El jefe de la diplomacia rusa abogó por el diálogo en base al respeto mutuo como una de las condiciones para normalizar las relaciones.

(Télam)