El colombiano Dairo Úsuga, alias Otoniel, preso en Estados Unidos por narcotráfico, pidió hoy a su organización, el Clan del Golfo, que detenga la ola de asesinatos de policías que siguió a su extradición en junio pasado, informó hoy uno de sus abogados.

En una carta difundida en medios y avalada por su equipo defensor, Úsuga pidió a los miembros del Clan del Golfo que "cesen las actividades en contra de la fuerza pública en Colombia", según la agencia de noticias AFP.

Paul Nalven, abogado del capo narco, dijo a la emisora colombiana W Radio que su defendido "está asumiendo que después de tantos años liderando el grupo" sus hombres podrían seguir dispuestos a escucharlo pese a su reclusión en Nueva York.

En lo que va del año, los grupos armados asesinaron a 36 policías en un contexto de rebrote de la violencia en Colombia.

Según autoridades, 18 de los muertos fueron a manos del clan de Otoniel en una exhibición de fuerza de cara a una eventual negociación con el gobierno del presidente electo Gustavo Petro, que asumirá el domingo próximo.

Formada por remanentes de grupos paramilitares de extrema derecha, el Clan del Golfo ofrece entre 1.000 y 5.000 dólares por efectivo muerto, según la policía.

Otoniel también pidió a sus hombres que detengan los "paros armados que le están haciendo daño a la población civil". El último ocurrió en mayo y dejó al menos ocho muertos y centenares de poblaciones paralizadas por las amenazas.

El colombiano, que comparece ante un juez del tribunal de Nueva York por tráfico de drogas, insistió "al gobierno nacional entrante para buscar un acuerdo de paz".

Petro se mostró favorable a una negociación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última organización guerrillera reconocida en el país, y plantea un sometimiento a cambio de beneficios penales para las bandas narco.

De acuerdo con estimaciones independientes, la banda de Otoniel cuenta con unos 3.000 miembros entre combatientes y colaboradores. (Télam)